domingo, 18 de marzo de 2018

Texto 14.1

14.1 “En el desarrollo evolutivo de la consciencia humana hay una faceta difícilmente explicable que va más allá de los límites de la mera satisfacción sensitiva, es el mundo del arte en sus múltiples manifestaciones. Todos los pueblos, todas las culturas, tuvieron y tienen peculiaridades artísticas que los definen y desde las que se generan intentos de traspasar los límites de la consciencia ordinaria. No parece casual que, desde los rastros más antiguos que se conocen, el arte haya estado ligado a las creencias religiosas y los misterios de la muerte”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Qué es el arte… Pregunta antropológica, sociológica, eterna y de difícil resolución.
Los dioses y los hombres, la vida y su creación, su origen… son preguntas que siempre se ha hecho el hombre y de las cuales la arqueología y el mito dan buena cuenta de ellas. Con sólo observar nuestro presente, vemos que siguen estando aquí.
Se define arte como aquella capacidad creativa original del propio intelecto humano, de aquello que no está en la naturaleza. Como punto de partida, puede ser un buen principio pero creo que el concepto va mucho mas allá.
Arte implica, pues, la capacidad creadora del hombre, y por lo tanto se deja ver que en cierto modo es un semidiós; y si vamos más allá, quizá sea el arte la propia manifestación divina del hombre, o al menos la puerta o la herramienta que nos pone en contacto con ese personal misterio de cada ser, “divinidad” o no, aquella percepción de lo que nos conforma, que es más aliento que barro.
El arte es una invención, o un descubrimiento, es juego de la autotransformación o el caminar más allá de la cotidianidad, más allá de la supervivencia. Puede que el arte no perpetúe nuestra vida, que no sea “necesario”, o puede que sí… en cualquier caso, siempre potencia nuestra evolución como seres humanos; Pues si no hay necesidad de evolucionar, ¿a qué esa forma de invención, de búsqueda de formas de expresión y comunicación?, ¿para hablar con qué, para ver qué… ?
Se dice que el arte transforma la realidad, la reinventa creando una ficción; pero puede que en cierto modo lo que consiga es plasmar las mil formas desconocidas de esa única realidad aparente. Intuición que sigue el rastro de lo desconocido.
El arte resulta fundamental en el sentido trascendente de nuestra vida. Porque de algún modo, esta experiencia libera la consciencia de las cadenas del tiempo, como si éste dejara de existir, rozamos su frontera… Mozart decía no necesitar hacer ningún esfuerzo para crear su música ya que podía captar la totalidad de la obra en un solo instante, como si en su momento creativo estuviera fuera del tiempo.
Puede ser arte la música, puede ser arte la danza, puede serlo la poética ligada al lenguaje, la poética ligada a la plástica, y la arquitectura. Pero ninguna técnica es arte es sí misma si no tienen consigo la capacidad de transformar a aquel que, de un modo un otro, participe del rito, ya sea como observador o ejecutante. Pues el arte es ese instante de chispa que enciende el pensamiento, que si hay arte, descubre algo nuevo y se alegra; y cambia nuestra respiración, y nuestra forma de movernos, nuestros sentidos se agudizan y perciben más y con mayor nitidez, el pecho palpita de otra forma, la gravedad pierde fuerza y en muchos casos pareciera que somos capaces de todo lo inimaginable, que no hay límites, se roza por un instante la inmortalidad, allí donde no hay ya deudas con los dioses…