domingo, 12 de noviembre de 2017

Texto 13.3

13.3 “En la orgía de las palabras robadas y cantos binarios, los administradores de los misterios adquieren poder al ser tenidos como la parte viva de las estatuas sagradas. No hay muchas leyes de oro en el código magistral, pero la segunda de las reglas inferiores (oro) sentencia que jamás debiera ejercer el poder quien lo necesita, porque ello levantará en él una muralla de justificaciones que pueden amordazar las cabezas de las serpientes.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Desde la confusión, los que se erigen como portadores del “poder espiritual”, predican los conocimientos adquiridos a través del estudio de los libros sagrados. No son más que meras interpretaciones de un conocimiento que no logran alcanzar, aunque fingen haberlo alcanzado. Desde el establecimiento de una jerarquía basada en la complicidad, pretenden mediar entre Dios y los hombres, dispensando a su antojo indulgencias, bulas o penitencias.
Salmodian textos sagrados desde ritmos binarios que generan situaciones vibratorias que abren muy pocas puertas a la comunicación. Entonan liturgias y celebran ritos y ceremonias que no hacen sino ensombrecer el camino del hombre hacia su iluminación, hacia su encuentro con su ser superior. Aprovechan la necesidad del ser humano de ser guiado y protegido a través del misterio de la vida, por seres superiores conocedores de la verdad.
Yo no sé lo que es el Código Magistral, pero imagino que guarda las leyes que rigen la realidad, que operan inexorablemente aunque las desconozcamos, y que sólo están al alcance de unos cuantos merecedores de su conocimiento. Y son estos seres, desde el ejercicio de su responsabilidad, y no desde el ejercicio de ningún poder, quienes debieran ejercer su magisterio.
Nada debe hacerse desde la necesidad, ni siquiera amar. La necesidad sólo conduce a la obsesión y a la adicción, y no hay droga mayor que el poder. Y la justificación, lejos de redimirnos, nos lleva a un callejón sin salida, a un laberinto desde el que sólo podrá uno salir a través de la transparencia.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Concupiscencias conspicuas

 se concatenan concisas conservando conveniencias de circunstancias contrarias que contusas o cobardes se compadecen coetáneas de complacerse coléricas colocándose contrastes contorsionando confines concitados en concilios de consejos cocinados en conatos de complejos consternados colodrillos.