domingo, 24 de diciembre de 2017

Texto 13.9

13.9 “Encarcelar o silenciar a los directores es afición común de la infraconsciencia y ha sembrado de alambradas los caminos de los poetas, y los maestros excavan túneles bajo la tierra sin apenas aire para encender hogueras que casi nadie ve. Pero éste es el mundo de la apariencia, en aviesa contradicción entre la Física y la fe, que nos enseña que ningún calor se pierde y ninguna luz es inútil ni queda secuestrada para siempre”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Quizás la mayor dificultad de la razón, desde la infracosnciencia, es desembarazarse de la sensación de autosuficiencia para poder abrir los ojos y los oídos hacia gente que ha sido capaz de recorrer el camino de su propia aventura. Pero además, si en algún momento atisbara alguien que pudiera dar un sentido y armonía a lo que la mayoría vemos como desorden, es probable que desterrase a esas personas ante la sensación de ver su razón en entredicho.
Sin embargo más allá del ámbito de la razón, cada aliento que nos invita a la aventura y que ha sido sembrado por científicos, poetas y místicos permanecerá en el aire que respiramos para encender hasta el más mínimo rincón de nuestro organismo. Y así propiciar que nuestra memoria se despliegue, para que el entendimiento se libere de la justificación y la voluntad no requiera del deseo para recorrer el camino de la Fe.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Texto 13.3

13.3 “En la orgía de las palabras robadas y cantos binarios, los administradores de los misterios adquieren poder al ser tenidos como la parte viva de las estatuas sagradas. No hay muchas leyes de oro en el código magistral, pero la segunda de las reglas inferiores (oro) sentencia que jamás debiera ejercer el poder quien lo necesita, porque ello levantará en él una muralla de justificaciones que pueden amordazar las cabezas de las serpientes.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Desde la confusión, los que se erigen como portadores del “poder espiritual”, predican los conocimientos adquiridos a través del estudio de los libros sagrados. No son más que meras interpretaciones de un conocimiento que no logran alcanzar, aunque fingen haberlo alcanzado. Desde el establecimiento de una jerarquía basada en la complicidad, pretenden mediar entre Dios y los hombres, dispensando a su antojo indulgencias, bulas o penitencias.
Salmodian textos sagrados desde ritmos binarios que generan situaciones vibratorias que abren muy pocas puertas a la comunicación. Entonan liturgias y celebran ritos y ceremonias que no hacen sino ensombrecer el camino del hombre hacia su iluminación, hacia su encuentro con su ser superior. Aprovechan la necesidad del ser humano de ser guiado y protegido a través del misterio de la vida, por seres superiores conocedores de la verdad.
Yo no sé lo que es el Código Magistral, pero imagino que guarda las leyes que rigen la realidad, que operan inexorablemente aunque las desconozcamos, y que sólo están al alcance de unos cuantos merecedores de su conocimiento. Y son estos seres, desde el ejercicio de su responsabilidad, y no desde el ejercicio de ningún poder, quienes debieran ejercer su magisterio.
Nada debe hacerse desde la necesidad, ni siquiera amar. La necesidad sólo conduce a la obsesión y a la adicción, y no hay droga mayor que el poder. Y la justificación, lejos de redimirnos, nos lleva a un callejón sin salida, a un laberinto desde el que sólo podrá uno salir a través de la transparencia.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Concupiscencias conspicuas

 se concatenan concisas conservando conveniencias de circunstancias contrarias que contusas o cobardes se compadecen coetáneas de complacerse coléricas colocándose contrastes contorsionando confines concitados en concilios de consejos cocinados en conatos de complejos consternados colodrillos.

lunes, 30 de octubre de 2017

Y ahora qué

Dejando a un lado qué fue y al otro lado qué sea nos quedamos en el medio de un ahora que no es ni en el cielo ni en la tierra.

domingo, 1 de octubre de 2017

Texto 12.41

Publicado por  el Oct 1, 2017 en Duodécimo mensaje. La noria de los ángeles.

12.41 “El séptimo impulso es la gran draga que parece absorber todos los ritmos, como una enana blanca que conduce la vida a una dimensión desconocida para luego aparecer con un legado que es necesario descifrar. Cada vez que un ritmo traspasa con velocidad, conjugando experiencia y entrega, la línea del tiempo, renace encarnado trayendo brillos de eternidad que van purificando la memoria, entendimiento y voluntad y limpiando la Humanidad del peso que lastra y dificulta su evolución”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
El séptimo chakra nos conduce a la muerte iniciática, a la gran draga que eleva a la consciencia partículas de eternidad. Tal vez esta gran draga no sea sino el dragón que custodia celoso su tesoro, a la espera de que alguien ose enfrentarse a él para superar la dualidad. Es cuestión de velocidad. Una vez traspasada la línea del tiempo, se renace más puro. Pasado (memoria), presente (entendimiento) y futuro (voluntad) han sido limpiados, allanando así el camino del hombre hacia su evolución. En cada respiración, en cada día, en cada vida, se encarnan nuevos ritmos. Retornan del violeta al rojo, cargados de nuevos mensajes que será necesario descodificar. Mensajes repletos de nuevas posibilidades que permitirán al hombre cumplir con su destino.

domingo, 9 de julio de 2017

Texto 12.35


12.35 “De siete raíces que emergen hacia la realidad material nacen los vectores que originan el ritmo. El nacimiento se une al eje desde la horizontalidad, en él se forja una constante que buscará el camino a la flecha que llamamos libertad, su atributo es la memoria que viene grabada en la genética y se renueva en cada impulso o nacimiento rítmico”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Desde que se prende la mecha de la vida, todo es un continuo ciclo, un nacer y morir. Lo cual me hace pensar que esa mecha vital no es más que un punto de otro ciclo, no sé si llamarlo superior pero sí distinto, como si el paso por la materia fuera un punto en algún otro pranayama. En cualquier caso, limitando el comentario a lo que llamamos vida, a este paso por la materia, o por esta materia y por su oxidación, existe un ritmo constante que es nuestra respiración, que funciona además de manera involuntaria, y menos mal…
Morimos y renacemos muchas veces a lo largo de un día, salimos del tiempo muchas veces y volvemos a él, sin llegar a dormir soñamos, sin ser conscientes de que hemos dado la vuelta a la cuerda del tiempo, de que hemos pasado por el no tiempo, de que volvemos una y otra vez a asumir ese acto heroico que es la vida. Quizá la libertad sea entender o afrontar este hecho, de manera que procuremos tener presente siempre que la vida es un acto Voluntario, que no se hizo una vez cuando llegamos a este mundo, sino que nuestro organismo vive segundo a segundo una y otra vez por Voluntad.
Y nuestras memorias se renuevan de igual forma, nunca son las mismas. Romper la trampa del recuerdo psicológico quizá potencie un vivir hacia el futuro desde asumir el pasado, pasado que realmente no conocemos tanto como creemos conocer. Nuestro estado es un pasado continuo; observando esto así puede que alcancemos a ver cuánto de ficción, fantasía o recreación mental (psicológica), hay de lo que entendemos por memorias, posiblemente quisiéramos abrir paso al olvido y se encendiera de nuevo ese espíritu de aventura que originó nuestro nacimiento y empezáramos a ver las memorias fundamentales de las que somos portadores. Imagino que esto sea como mapa de nuestro destino, de igual manera que un ave conoce su camino. Esto no anula nuestro libre albedrío, el camino sigue debiendo recorrerse. Romper el inexistente presente, abrir la jaula a la libertad.
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De siete raíces que nacen en planos desconocidos pero que son sentidos, intuidos, que nos conforman y nos impulsan. Siete raíces, siete fundamentos, suelos abonados para nuestra evolución, que van a abrazar la materia para engendrar vectores de los que nace el ritmo.
El ritmo, sexto sentido, unido desde la horizontalidad al eje para buscar la verticalidad de esa flecha que llamamos libertad; unido hacia la memoria grabada en la genética, que se renueva y nace una y una vez en cada impulso rítmico.
Saber que no somos seres inmóviles; que la estanqueidad lleva al cieno de la no evolución; que la vibración, la velocidad, nos purifica y limpia de pecado, de energías oscuras que obturan el fluir de nuestros ríos interiores; que queremos buscar ese camino trazado por la flecha, por la libertad; que queremos que el Arquero, Quirón, el que dirige la lidia, el picador que con su lanza libera nuestra sangre para reconducirla, nos ayude en nuestra lidia a salir por la Puerta Grande.

miércoles, 28 de junio de 2017

28/6/2017 13.58

Días difíciles los últimos que corren. El orgullo gay, por una parte y, por otra, mi protegido – como tú lo llamas – y sus prejuicios no sé si raciales o étnicos o qué, pero cuando le comenté – adrede, es verdad, que bien pude callarme – que la nueva caldera (se averió el día de san Juan, como hacía fresquito, y cuando asfixiadita viva me desperté de la siesta me percaté horrorizada de que la calefacción se disparaba sola. Pero llamé a los del gas y dijeron que sí, que con muy mal arreglo, aunque no me extrañó porque llevaba ya algún año apuntando maneras; así que el mismito lunes a medio día ya tenía instalada y en perfecto funcionamiento una caldera nueva y,  que terminaba yo por cierto de cobrar mi extraordinario, como decía una antigua compañera de trabajo “el dinero y los cojones para las ocasiones”) la habían colocado un par de negros, pero negros, negros tirando a azul marino, y habían trabajado muy bien “así que no me vuelvas a decir – le dije, que es por lo que digo que bien pude callarme (pero no me dio la gana) que todos los negros son vagos” – me respondió con un más que puntito (puntazo) más, a criterio de mi subjetividad por lo menos, que airado.
El siguiente capítulo mi portero, ayer, que por favor tenga cuidado con el perro porque ya varios vecinos le han comentado que les da miedo. Le contesto, con mi mejor sonrisa y tono irreprochablemente cortés, y cordial, y modulado, que el miedo es libre pero el perro sale, siempre, con correa y bozal y muy firmemente agarrado por mí.
‒ Sí – me dice – pero imagínese que se le escapa.
‒ Es que – le contesto – la imaginación también es libre.
Me pide por favor – en tono tan irreprochablemente cortés y cordial y modulado como el mío – que como a él le da miedo cuando le ladra (que es verdad que le ladra) evite pasar por el portal con él durante su horario laboral.
‒ De acuerdo – le digo – ¿A que hora viene usted?
‒ Mi trabajo empieza a las nueve, pero – y esto ya sí que tuvo su aquel y creo que esta vez no soy subjetiva – vengo a las ocho y veinticinco porque a mí me viene bien. A cambio – añadió – si algún día necesito marcharme antes de las ocho (de la tarde, claro, su jornada es de nueve a dos y de cinco a ocho) el presidente me lo autoriza.
‒ Convendrá conmigo – le digo yo – en que si usted viene antes de la hora por voluntad propia me obliga a, para no molestarle y que no deseo en absoluto molestarle, madrugar 35 minutos más de lo que me pide.
Total, que dijo “bueno, por la mañana no me importa que coincidamos, pero no en el resto del día, por favor”.
Así que he tenido la amabilidad – porque la he tenido, aunque en parte por pura vanidad de quedar como la más flexible – de a las 8 y 18 cruzar el portal ya de regreso.
Y, también por pura vanidad, lo seguiré saludando indefectiblemente y, siempre, con mi mejor sonrisa y tono irreprochablemente cortés, y cordial, y modulado.
Lo verdaderamente triste…
Ah, se me olvidaba. Me sentía entre unas cosas y otras tan agobiada, tan desgraciada, que pensé que el hablarlo, decirlo, me liberaría un poco de la angustia y por eso te llamé. Pero, como en ese momento no podías atenderme y dijiste “te llamo en unos minutos”, mientras pasaban los minutos pensé. Pensé que no quería, que no quiero que en nuestra relación se interfieran mis angustias, que como te dije no hace mucho no quiero hablar de los males ni de mi cuerpo ni de mi alma ni de mi pensamiento…
Por eso cuando llamaste te dije “no quiero, no quiero hablarlo, tengo que aprender sin decirlo a sobrellevar las contrariedades que acarrea la cotidianidad. Sé que siempre que puedas con tu pensamiento me ayudarás”.
Lo verdaderamente triste – decía – es que esta mañana cuando paseábamos vi a la distancia un bulto negro mitad en la acera mitad en el asfalto. Quise pensar será una bolsa de plástico, pero con el presentimiento de que iba a ser un gato. Y cruzamos el semáforo, y lo era, y con una de las bolsas para Jerry tiré de él ya rígido y lo coloqué en el alcorque del árbol más cercano. Allí ya al menos nadie le iba a dar una patada. Pero minutos después pensé que hacía mejor si llamaba al 010 para que viniesen a recogerlo y, según hablaba con la señorita del ayuntamiento y no habiendo caminado más quizás de cien metros, otro bulto esta vez en el asfalto, pero de este sólo se distinguía piel aplastada no sé ya de qué color, y huesos machacados, todo ello manchado de sangre.
Y no le dije nada de él a la señorita porque aquello no era ya objetivamente un cuerpo. Ya no había unos ojos sin expresión.
Parecerá que exagero, pero raro es el día que no me encuentro algún animal, una paloma, o un pájaro, muerto que, siempre, con una bolsa como guante, coloco en el alcorque de algún árbol.
Trato de comprenderlo, que viven en las ciudades y en las ciudades mueren. Y no llamo al ayuntamiento.
Pero animales atropellados es otra cosa. Atropellar un animal puede evitarse si se tienen ganas de hacerlo.
Sacaré de nuevo a Jerry entre las 2 y las cinco. Luego, a eso de las once y media o doce, espero no encontrar miedosos.
Y, como colofón que es otro tema pero metida en harina ya lo suelto todo, me revuelve el hígado alguien que en los comentarios del aventurero firma Rafa.
¿Qué por qué?
Cualquiera que tenga una forma de sentir parecida a la mía o la comprenda entenderá el porqué perfectamente.
Y que Beucis no le va a la zaga. Y, en general, los muy pocos que ya participan en ese blog.


Una lástima. Pienso que los textos del libro hubieran debido ser tratados, comentados de otra manera… No sé cuál, pero en sus arranques pudo ser y, luego, algo se torció y quedó, o los demás lo dejamos, en manos de estos exquisitos.

domingo, 28 de mayo de 2017

Texto 12.29

12.29 “Algunos chamanes dicen que los que no han sido capaces o se han rebelado a cumplir el ciclo tienen la necesidad de volver a empezar, y por eso pierden la memoria y se vuelven a colocar en la fase de la búsqueda del referente.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
¿Porque esa rebeldía a cumplir los ciclos, a asumir la responsabilidad que nos hizo nacer? Puede que el sufrimiento acumulado de la humanidad sea el lastre que nos dificulta crecer, ser más veloces, más valientes. Nuestras deudas y memorias pasivas nos debilitan y nos retienen en esta aventura de la consciencia.
Como en el juego de la oca, volvemos a la casilla inicial, o nos quedamos en la cárcel o caemos en el pozo.
¿Cuáles son los referentes entonces, o las actitudes que nos impulsan? El desarrollo de nuestros sentidos, el reconocimiento de la memoria de la Tierra, el estudio, la entrega, el conocimiento de nuestra biología, la fe, la sabiduría, el trabajo de limar el ego…
Acercarnos a la inocencia, borrando la memoria emocional de experiencias mal vividas, sería un nuevo inicio del camino. Todo el recorrido equivale a un ciclo de siete, a cada día, a cada respiración, como si muriésemos y naciésemos en cada instante. Tenemos constantes oportunidades de hacerlo mejor porque como dice el autor en otro párrafo “el hombre sigue siendo posible”.
Cada paso es como recorrer todo el camino. Solo requeriremos de mala memoria y espíritu de aventura para así entregarnos a la vida, que nos aguarda en todo momento.

martes, 16 de mayo de 2017

Indolentes dionisíacos

cuasimodos casi módicos, coribantes cosmogónicos de iconoclastas modélicos que modosos se moderan de mediar en demoníacos aconteceres acústicos o en acrósticos alcances de alcancías do se acaudalan acantonadas mercedes condonantes de deudoras resiliencias resistentes a consistencia constante considerada inmanente a consolidarse inmune a inmolaciones molientes; indulgencias se procuran procurando divertirse derivando sus adverbios a demolición durmiente en dolencias dilatadas que en delatando dan pábulo al pábilo que fogoso tras arder se desvanece.

domingo, 16 de abril de 2017

Texto 12.23

12.23 “A los treinta y cinco llega la edad mecánica, hay que buscar en cada momento la diferencia dentro de la apariencia de igualdad, un proceso difícil y apasionante que despierta el estado de alerta”.
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Del estudio del movimiento de los cuerpos es de lo que se ocupa la mecánica y lo mecánico es aquello que, una vez puesto en marcha, ejecuta y mantiene las acciones de una máquina. Mecánico es, también, eso que se hace sin reflexión, sin alma.
El Universo, la realidad, es una gigantesca máquina.Y, aunque no lo sea, hay que explicarlo como si lo fuera, como una sucesión encadenada de causas y efectos. Esta es la esencia del mecanicismo.
Una explicación en la que lo físico y lo real llegan a ser la misma cosa. Cuerpos que se desplazan y giran respecto y en torno a otros. Como los engranajes, el resorte, el volante, el áncora y las demás piezas de un reloj. Una explicación basada en regularidades, en la aplicación de las mismas leyes según cada circunstancia. Todo está escrito en las fórmulas de la Física.
Y sin embargo, parece contradictorio hablar de repetición en un mundo que cambia continuamente. El movimiento, el devenir, es la esencia del espaciotiempo. No puede entenderse si no es como un proceso. El proceso mediante el que ser se hace o llega a ser.

domingo, 5 de marzo de 2017

Texto 12.17

12.17 “Son los biorritmos del siete que manejaban y aún manejan los chamanes siberianos; según esas antiguas tradiciones, los estados nerviosos y humorales van cambiando cada siete años y capacitando a los seres humanos para empresas y formas de vida diferentes.”
 
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
El número siete nos indica el inicio de una tarea, de un trabajo que va a irnos liberando de trabas, de máculas, que va a permitir agrandarnos; ser mejores. No es un número que se ensimisma y envuelve y queda concluso. Al final de su tarea dejará abiertas compuertas para que lo logrado no se estanque y poder así continuar de nuevo la tarea; otra. Y así se formará una cadena creativa que se preñará de nuevas posibilidades y cada vez nos dilatará en nuevos horizontes.
Hemos abandonado el Paraíso, Ítaca, y emprendemos el camino de la experiencia, de la búsqueda. El abandono de lo mullido, de no saber qué es enfermedad, qué es muerte, tener esa conexión con lo numinoso, con las memorias anteriores que caracteriza a la niñez; va a concluir cuando se cierre la corona, la tipharet, el séptimo chakra y, posteriormente, el timo. Al blindarse el cuarto chakra, nos blindamos al amor.
Definitivamente expulsados de nuestro paraíso a la baja, el hombre transitará por la vida de siete en siete peldaños asumiendo nuevos retos, nuevas tareas.
Ariadna ayuda a Teseo a no perderse en el laberinto y le entrega un ovillo que le va a servir de guía; como Pulgarcito, señalizando el camino con piedras. No van a perderse, pero esa seguridad implica volver a la puerta de entrada, al inicio. Y no es eso. Hay que salir volando, transcendiendo el plano de subsistencia, de complicidades y posesiones.
Teseo lo hace bien; va a bailar la danza de la grulla. La grulla es un animal sagrado, su baile es sagrado, y Teseo recorrerá un nuevo laberinto luminoso en otro plano también luminoso.
Ariadna es abandonada y durante siete años, siete, redimirá no haber cumplido su misión; cumplirá otra: liberar al Minotauro. Y en su caminar hacia el amor, hacia Dionisos, llegará a ser diosa: pareja del dios.
Ulises también es retenido por la maga del inframundo Circe. Siete años durará su estancia en la Isla sin Nombre; siete años en que se adentrará en sus tierras profundas, en esa cueva de los tesoros, del bien y del mal, de su autenticidad. Después, la vuelta a Ítaca, el paraíso perdido, será más rápida. Vuelve con toda la experiencia acumulada de este largo viaje por la vida. Él ha cambiado; el Paraíso también.

domingo, 22 de enero de 2017

Texto 12.11

12.11 “Si el ritmo lunar influye en el biorritmo humano, no debieran influir menos los giros de la Tierra alrededor del Sol. Aunque parece que la tecnología ha paliado los efectos climáticos directos debidos al cambio de estaciones, aunque ya no se produzca la alimentación monocorde correspondiente a cada época del año y aunque las diferencias lumínicas de los días oscuros se suplan quemando los cadáveres antiguos de los vegetales muertos depositados en los cementerios secretos de la Tierra, la relación entre la energía cósmica y la telúrica es en gran medida cambiante en cada momento del recorrido”.