sábado, 31 de diciembre de 2016

Experimento


Después de varios días enredando con la webcam - si es que esto es la webcam y si es que se llama así o no lo he escrito mal - he conseguido hacerme esta foto, y otras, pero esta es en la que he salido mejor o menos mal.
Lo que no logro averiguar es, cuando me hago un video - que también me lo he hecho, sacándome la lengua y haciendo muchos guiños, porque me hacía a mí gracia - dónde rayos se va cuando lo paro, porque por más que lo busco por carpetas y rincones no hay manera.
Tampoco entiendo por qué lo que se ve a mi espalda sale invertido, lo de la derecha a la izquierda; y mi cabeza inclinada al lado contrario, que me acuerdo yo muy bien de que yo la tenía de otra manera.
Y ahora, cuando quiero guardar esta entrada, me doy cuenta de que no es este el blog que quería. Pero, bueno, total qué más da.

domingo, 11 de diciembre de 2016

12.5

Publicado por  el Dic 11, 2016 en Prólogo a la carta número doce. La música de los biorritmos.

12.5 “Cada sociedad adopta unos comportamientos e impone un ciclo de funcionamiento común (biorritmo social) al que deben adaptarse todos los individuos que la integran. Esta forma común de afrontar los latidos de la Tierra y los mensajes del Cosmos podría no parecer descabellada. Tiene las ventajas de la uniformidad, de la unificación de objetivos y de la convergencia. Pero ningún hombre ha nacido para ser domado sino para ser libre. Muchas personas se obligan a adaptar su ritmo biológico al social, y sus estados fisiológico, sensorial y espiritual se rebelan creando constantes choques emocionales que emborronan la consciencia. No hay dos personas que amanezcan de la misma forma ni que tengan la misma relación con el día y la noche, o sintonicen de la misma manera la verticalidad del Sol”.
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COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Desde la Ilustración, parace que el pensamiento Occidental ha impuesto un sistema de funcionamiento social basado en medidas que se apoyan en un horizonte monista y dan por hecho que se puede construir un saber completo, cuya presunta capacidad para responder a toda pregunta y para resolver todo problema, termina por ignorar la misma capacidad individual de interrogar o cuestionar la realidad.
De este modo, a la figura ilustrada del «experto» se opone la romántica del héroe, creador individual que está por encima de los estándares reconocidos de valor porque es él quien crea el valor. Desde este punto de vista, el arte puede proponer nuevos significados y el lenguaje abre su dimensión fundacional (un poeta es el creador de un pueblo; le da un nuevo mundo para contemplar); y en cierta medida, nuestro universo es aquello que elegimos hacer de él.
Siempre que intentamos comprender algo, con cualquiera de los poderes que están a nuestro disposición, descubriremos que lo que buscamos es inagotable, que estamos intentando apresar lo inaprensible, aplicar un fórmula a algo que se escapa de la nuestra, porque siempre que intentamos aprehenderlo se abrirán nuevos abismos, que a su vez abrirán otros abismos.
Cuando uno se pregunta cómo es posible entonces comenzar a comprender la realidad, sin distinguirse, por un lado, a uno mismo como sujeto, y por otro, a la realidad como objeto, sin aniquilarla en dicho proceso, una posible respuesta, es explicar la realidad mediante mitos o símbolos.
Así, en el relato bíblico de Caín y Abel, incluido en el Génesis, podría interpretarse como un mito que muestra como dos hermanos pueden convertirse en enemigos mortales por el hecho de adorar al mismo Dios de la misma manera, sin entrar en más explicaciones, esto podría querer mostrar que la pretensión de igualdad es imposible o, si se prefiere, refleja los males de la negación de la jerarquía. De esto modo, se podría decir que la causas de todas los conflictos sociales –en suma, de toda la violencia-, es siempre la misma: la negación de la jerarquía. Como si los conflictos sociales, continuaran este relato.