domingo, 20 de marzo de 2016

Texto 10.17

Publicado por  el mar 20, 2016 en Décimo Mensaje. El vehículo de la fe, el amor 

10.17 “En este sistema de pensamiento, en el que resulta apasionante profundizar, destaca la presencia simbólica del baile constante entre lo masculino y lo femenino, en una representación avanzada de los hemisferios que alternan y complementan funciones en el complejo juego cerebral del pensamiento. La complejidad emotiva y el impulso activo analítico definen el primer estadio de pareja como buscadores internos que anhelan, desde el misterio mutuo, el vehículo del amor en convocación de trascendencia”.
COMENTARIO DEL AVENTURERO
Tanto lo analítico como lo emocional en la forma en la que el pensamiento opera, funcionan como dos impulsos. Dos impulsos de crecimiento, desarrollo, comprensión de lo que nos rodea, de lo que somos…
Lo analítico se asociaría a lo masculino y a la energía yang y lo emocional a lo femenino y a la energía yinen la filosofia Taoista y en el planteamiento del Libro del I Ching.
Este baile o juego de ambos aspectos, es una representación de nuestro funcionamiento energético, y puede que configure el funcionamiento de lo que nos rodea, como si de un reflejo se tratase… Así de esta manera un paisaje exógeno sería el resultado de un paisaje interior. En el libro de las transformaciones, se describen los exagramas, como parejas de ideogramas (un ideograma se correspondería con un trigrama) que representan los elementos de la naturaleza en paisajes concretos, cualidades determinadas o jerarquías en un grupo.
El aspecto femenino y el aspecto masculino de cada uno de nosotros está fluctuando y recorriéndonos constantemente, dibujando paisajes. Toda la proyección que se pueda hacer de ambos en un equilibrio dinámico nos impulsaría hacía un desarrollo de nuestro funcionamiento energético. Y esta se produce como resultado de una intención.
Si ambos aspectos no son opuestos ni complementarios, porque el uno y el dos dan lugar al tres… hay un misterio de el uno para el otro que se convierte en una búsqueda.
Una búsqueda, alentada por el amor, como fuerza que nos impulsa a trascender, a ir más allá de la dualidad.