lunes, 20 de abril de 2015

Margarita Alexandre


En los últimos días me ha venido acudiendo a la cabeza la imagen de una compañera de colegio y una frase que pronunció un día al mencionar a alguien, un hombre, cuyo nombre no recuerdo, y decir a continuación “que es muy amigo de mi madre”.

No recuerdo el nombre de aquel hombre, pero sí que entonces debí de reconocer como personaje relevante de la época (principio de los años 60) porque de ella, la madre, me hice de inmediato la idea de que no era una madre como la mía, no un ama de casa (corriente) como mi madre sino una mujer de más mundo, con más vida social.

Bueno, pues en los últimos días mi compañera y su frase han acudido con frecuencia a mi memoria, sin saber por qué; y esta mañana, leyendo el País mientras desayunaba en el bar, fui a dar en la sección de cultura con esta fotografía que, en un principio, no me remitió (como es natural no habiéndola visto en mi vida) a ningún recuerdo pero me detuve a leer el artículo que la acompañaba  y  que no voy a copiar aquí porque ya he puesto el enlace en el título.

Mi compañera de colegio se llamaba Margarita Melgar.

No puedo, naturalmente, tener la seguridad absoluta de que esta señora sea aquella madre de aquella niña; pero me ha parecido una coincidencia curiosa, o chocante, ir a dar con su foto y con su historia.

Y, sí, tuve yo razón; no era una madre como la mía.

domingo, 12 de abril de 2015

Texto 8.20

Publicado por  el abr 12, 2015 en Octavo Mensaje. Bailando sobre los hilos de Maya

8.20 “Ello conduce a un esquema doctrinario con escasez de matices y cerca de lo monocorde. Y toda doctrina no es sino el planteamiento de una cruzada para corroborar el evangelio del pensamiento único”.
Kira_8_20

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Qué-vedos?
13 abril, 2015
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Aracne, desdichada, urdiendo milamores que incurrentes en délficas inmolaciones de sincrónicos, edáficos laberínticos sinécdoques exhalando alheñares impertérritos para escrofulosas o antitéticas Euménides daltónicas destejen, se desmiembran, descuartizan el agónico fragor del debatir la impavidez frente a la ira, palidece inerme, inoperante, acurrucada, aovillada en la prisión de la desidia, del para qué de su febril, tenaz y laboriosa fracasada finta.
Nota. Para versión en color pulsar aquí:
http://valentina-lujan.es/A/aracne.pdf

12/4/15/16:06

Hoy, abro el blog cuando he subido de desayunar - pues porque la caja de bombones de las cucharillas que siempre ha estado en el segundo cajón a la derecha del escritorio no sé qué has hecho con ella, y no iba a removerlo con el dedo; hay que vivir con un mínimo de orden, creo - y mira lo que me ha colocado:
Como contigo parece que se entiende mejor, a ver si la próxima vez que habléis puedes averiguar de qué está hablando.

No encuentro tampoco el hermano de los calcetines de tenis. Siempre pierden algo, menos la semana pasada que una falda de flores bonita pero muy arrugada. Y que no podía ser. Le dije pero cómo va a ser mía si lo que es para planchar lo traigo aparte.

¿Mustio el coleo?

Le faltará sol o le estará sobrando agua.

No enchufes la nevera que es aposta.