martes, 31 de marzo de 2015

31/3/2015 15:12

Hoy tiene algo nuevo que contar. Por eso te lo escribo.
Esta mañana salió, a una exposición en la fundación March. Art Decó.
El sábado dice que lo intentó. Ir, al menos. Y lo logró aunque no se quedó, había mucha gente y pensó dejarlo para mejor ocasión.
Dice que cuando regresó a casa le dolía la cabeza, sentía mareo y sudores fríos y le temblaban las piernas.
Para terminar de complicar las cosas había un perro, en la puerta de un supermercado, con mantita y correa, esperando a su dueño. Pero se le puso el corazón a mil y dos noches sin dormir, pensando si el dueño, pensando en otra cosa, lo olvidaría allí.
Y pensando en volver, todo el rato, a ver si seguía... Pero diciéndose "tienes que ser razonable" y una persona normal.
Ayer, comiendo con R., dos veces que salió porque oía ladridos y quería saber "de dónde vienen; no lo puedo evitar".
R. le regañó. R. es de caracter amable y bastante pausado, no se altera; pero le regaño "¿no puedes comer, con tranquilidad, y hablar?". Y "tú no puedes salvar toro mundo".
- No hago daño a nadie.
- Haces daño a ti. Si yo fuera como tú en una semana estaría en psiquiátrico con...
Y hacia el gesto de estar amarrado.
- Se llama camisa de fuerza.
En la segunda vez lo vio, al perro, blanco y de lanas con su dueña, en una de las mesas de la terraza.
Y respiró "mira, ya está; era de la señora".
- Siempre haces problema dónde no hay problema.
Luego, a media tarde, telefoneo preguntando "¿te he molestado? No quiero molestarte. Lo he dicho porque no es bueno para ti".
- ¡Pero no me has molestado!
Y se fue, dice, por la tarde, al intercambiador a hacerse el abono transporte.
"Si quieres salir un poco más, comportarte como una persona normal, ir al cine o a un teatro o a dónde sea, no puedes ir siempre en taxi como los ricos".
Vale.
Así que hoy, con el abono en el bolsillo, hizo un nuevo intento y volvió a la exposición.
En el autobús "no sé cómo se utiliza" y, los viajeros, "ahí, ahí, un poquito más abajo".
La gente es amable.
La exposición le ha gustado. 
Dibujos, objetos, fotos, muebles. Una chaise longue de le Corbusier, auténtica, despellejada y hecha un desastre. Pero, qué caray, auténtica de le Corbusier.
Y brazaletes, adornos, relojes, jarrones...
Y dibujos del interior del trasatlántico Le Normandie; y un salón elegantísimo con señoras vestidas de largo.
Eso sí que era viajar y nos los cruceros peleones de ahora.
Y que se alegró de haber ido.
Y que luego en la calle pensando "¿y si encuentro un animal perdido y no puedo ayudarle?".
Y que entonces le daría un paro cardíaco. Y que el animal se quedaría sin socorrer.
"Algún alma caritativa llamara al Samur", quiso pensar.
Y otra alma caritativa se ocuparía del animal...
Pero no encontró ninguno.
"Casi nadie encuentra animales perdidos".
"Relájate un poquito, anda". Dijo.
Se llama galán de noche. Y necesita sol pero no demasiado.
Mejor quizás si tuviéramos jardín...
Si se riega poco se le caen las hojas.
Si se riega demasiado se le ponen amarillas.
Así que...
Se han terminado los cereales.
Descorre por favor las cortinas.
No, no se deja cortar las uñas. Ya lo sabemos...
Y no dejes ningún cajón abierto; pero antes de cerrarlo asegúrate de que no está dentro.
¿Has visto mi cuentahilos?


domingo, 15 de marzo de 2015

Texto 8.16

Párrafo 8.16

8.16 “La habilidad del lenguaje no es un aspecto menor al ser considerado como una de las capacidades esenciales que distinguen al hombre como “rey” de la Creación, pero es un pálido reflejo de su capacidad real”.
8_16