domingo, 22 de diciembre de 2013

Texto 6.18

Publicado por  el dic 22, 2013 en Prólogo a la carta número seis. Otros sueños 

6.18 “Un conocimiento venido, como todos los conocimientos, de más allá de la raya del tiempo, describe cómo los ritmos son dominables, cómo el hombre puede acceder a ir descubriendo y contagiándose del anhelo de buscar el nacimiento de sus propios misterios. De él han ido bebiendo todos los ritos buscados por todas las doctrinas marcando los tiempos, los sonidos, los movimientos y la respiración, y su utilización por el poder ha existido y existe, pero no se han podido esconder propuestas que sobrepasan a los cleros y a las parodias de complicidad, porque cada hombre sabe, aunque no lo descifre su consciencia, que en su piel y en sus pulmones y en su respiración está escrito el esquema de su estado y de su ser, y quizás también el camino que conduce al puente que los separa y los une”.
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domingo, 15 de diciembre de 2013

Texto 6.17

Publicado por  el dic 15, 2013 en Prólogo a la carta número seis. Otros sueños 

6.17 “Cuentan los Vedas que en la gama invisible de la realidad hay un néctar áureo de valor infinito, que limita con las fronteras que simbólicamente llaman éter, denominado prana; desde Occidente se ha pensado como una energía sutil que puebla el aire, un mito alimentado por brahmanes y esotéricos para justificar sutilezas inalcanzables. Pero es una leyenda que ya estuvo presente en culturas que respiraron hace ocho mil años, y que se siguió transmitiendo hasta que el cristianismo la acogió en la forma de comunión de los santos. Sea como fuere, hay una energía no tan sutil que vibra en una gama de frecuencias no perceptible por el actual desarrollo de los sentidos, que parece tener la misión de comunicar y universalizar la sangre de todos los hombres. Puede que haya un corazón que bombee la energía que llega a todos los humanos, un corazón que impulsa la sangre invisible que llega a todas las células. Un corazón sin coraza, transparente e invisible cuyo latido se escucha cuando se calla el ruido del deseo, cuyo ritmo se siente cuando se disipa la niebla del miedo”.
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