viernes, 27 de abril de 2012

En proporción

Prepara ventanas asimétricas, huevos duros y hornacinas con camafeos que van más allá de los signos heráldicos de los monótonos escudos nobiliarios que vieron los ojos de los niños que no serán viejos, ni tendrán memoria,  ni vestirán ricos brocados que trajo quién sabe de dónde algún navegante que inventó leyendas de tierras lejanas y gentes distintas; prepara, también, una larga hilera de cuentas perdidas de rosarios rotos que con sus misterios, ahora mutilados,  no cerrarán nunca el círculo errático de rezos cansinos que ancianas de luto y púberes sordos bordarán al paso de estrechos caminos de luces y sombras que, entre las almenas de antiguos castillos o desde lo alto de alguna promesa hurtada al destino, atisban llegadas de inviernos que hielan de miedo y de frío la sangre sedienta de venas vacías de tantos tan torpes romances perversos malquistos glosando dispares certezas huidizas que se desvanecen, tan pronto las pintan, no dejando luego tras de su caída más que el sabor acre que empaña y aviva las furias que duermen en la entretejida  desventura loca de los que conciben que el mundo está hecho a bulto y capricho de los que creyeron que podían medirlo de un extremo al otro como si entre medias no hubiera resquicio para la mesura ni para el oficio sagrado de quienes sin parar en mientes renuncian al mundo y a sus menesteres.
Y mézclalo todo, junto en un lebrillo, y bátelo luego a punto de nieve y a pico de pato y a punta de espada y, a partes iguales, aparta qué sientes y qué es lo que piensas cuando te entretienes perdiendo tu tiempo que a nadie le debes ni pedirle cuentas o darle bolilla a los que te quieren negar qué tú puedes ni qué lo que a ellos mal pueda traerlos al fresco o a vueltas con qué es lo que aprenden cuando, tan sensatos, se burlan sin tino y a tientas sin verse más que en el espejo de sus cortas miras y sus torpes mentes.