martes, 15 de noviembre de 2011

Texto 3.9

Publicado por  el nov 15, 2011 en Prólogo a la carta número tres. Rastros de nuevos tiempos 

3.9 “En el subsuelo de las más importantes catedrales, templos de Hermes y santuarios, vive y late un menhir, una taula, un talayote o un dolmen; debajo de la cripta, en el lugar más sagrado, ejerciendo su influencia mágica o radiante está el megalito; cualquier hombre de cualquier ciudad puede comprobar que el templo de su pueblo se edificó en el punto telúrico más sano, en el que mejor se respira, en el que la energía se mueve a más velocidad, en el que el cuerpo pesa menos y los ojos dejan penetrar el cielo en la bóveda craneal”.

Qué-vedos?
27 noviembre, 2011
En los bordes de un eclipse se miraron bebiéndose como si doliera el infinito o las muelas del juicio final rechinasen amenazando con romper los tímpanos de los pórticos de todas las catedrales o con masticar, rumiar, considerar una vez más y hasta lograr deglutirla por completo la posibilidad descabellada o peregrina de seguir esperando, allí, a la sombra, un día tan todavía lejano y poco prometedor de certezas o, por el contrario, apresurarse y juzgar tal vez a la ligera, presurosa y en exceso fugaz o dilatada, inconsistente oscuridad vacía, y condenarla sin contemplaciones ni tardanza antes de que la distancia se agrandase y no fuera ya posible el echarle, como si dijéramos o en lenguaje coloquial ya que estábamos en familia y no hacía falta ninguna demorarse en filigranas, el guante con el que, sin incurrir en pecado de lascivia, acariciar el centro mismo de aquel lugar sagrado que latía, ignorado y ajeno, lejos de toda verbosidad y de la inicua fatalidad atroz de la impudicia que arrasa, y nubla, y ciega las salidas de los conductos del entendimiento que palpita, allí, donde los haces de luz inundan con sus rayos la primicia que brindará del alma a su morada la ambrosía.