viernes, 15 de julio de 2011

Texto 3.3

Publicado por  el jul 15, 2011 en Prólogo a la carta número tres. Rastros de nuevos tiempos 

3.3 “Pero el paso realmente portentoso es el nacimiento de la Agricultura cerealera. Al trigo, a la avena, al centeno, al maíz, se deben los asentamientos estables, la decadencia de las hordas y el nacimiento de las ciudades; ¿quién lo hizo?, ¿una cuadrilla de cazadores reflexivos, mientras afilaban su cuchillo de sílex, decidieron pasar a cosecheros?; puede que parezca ciencia ficción, pero aquellas gentes parece que establecieron una auténtica colaboración energética con la Tierra. Y ofrecieron sacrificios, o quizá la remodelaron o remodelaron su fuerza, modificaron o al menos así lo creyeron sus líneas de energía, la configuraron hacia otra forma alternativa de vida, larvaron un modelo social que ha llegado hasta este tiempo”.
Isabel Segunda
16 julio, 2011
¿Había que llegar al patriarcado o fue forzado?
¿Cómo estaría siendo nuestro mundo si las sociedades continuaran siendo matriarcales?
O no patriarcales ni matriarcales, ¿cómo sería el mundo si las mujeres no hubieran dado la espalda a su feminidad?
¿Cómo sería si bajo el epígrafe de “feminismo” no estuviera contemplado el adoptar las “ellas” los roles y los comportamientos de los “ellos"? 
El principio femenino está prácticamente desaparecido. Y lo más chusco es que han sido precisamente las mujeres las más interesadas en destruirlo.
***
Fulanito/a de Tal
17 julio, 2011
En tal caso, Matteo, lo que parece evidenciarse es que esos imanes que como explica Enrique hay en cada átomo de cada célula de cada ser vivo son más potentes que los que los humanos podemos idear para acoplarlos a los animales y hacer así experimentos.
Que no es que los experimentos me parezcan mal de entrada – aunque también creo que todo experimento daña poco o mucho a aquello sobre lo que estemos experimentando; pero intento entender que determinados avances se logran a base de experimentar – pero, en este caso concreto del cambio de los polos, ¿cómo hay ningún humano que pueda verificar si hay un modo de desviar a las aves de su ruta cuando ese cambio de polos se produce, al parecer, a lo largo de un tiempo muy prolongado?
Pero, aparte de la anécdota – que podría ser esa o cualquier otra – tal vez sucede que hay algo, en nosotros, en la vida, en lo vivo, que tiene una especie de “inteligencia” propia, autónoma, o no autónoma pero conectada con quién sabe qué fuerza cósmica que la posibilita para “saber” aun a pesar del discernimiento y la razón.
Hace un par de días escuchaba en la radio de un estudio hecho por un científico (bueno, no sé qué era) norteamericano que se tomó la molestia de rastrear en distintas catástrofes (accidentes de avión y cosas así) y pudo verificar que tanto en aviones, como en trenes accidentados, o en… bueno, muchos medios de trasporte que, si en sus recorridos habituales habían tenido un índice de ocupación X, curiosamente en el trayecto en que tuvo lugar el accidente la ocupación era bastante menor y el índice de cancelaciones había sido sensiblemente mayor que en vuelos o trayectos que no tuvieron problemas.
Él, quien hizo el estudio, sostiene que es por algo que existe dentro de las personas y que él llama “ángel de la guarda”.
Con todo esto, tan mal contado, quiero decir que a lo mejor hay algo en nosotros que ninguna voluntad ajena puede torcer o alterar.
***
Fulanito/a de Tal
17 julio, 2011
Me gusta que me aclares que no es americano sino ruso. Es verdad que siempre parece aludirse más a los científicos americanos que a otros.
Es muy curioso este enlace de la Resonancia Schumann, y más interesante seguramente para personas que tengan incorporado a su saber qué es “guía de onda”, “cavidad resonante” y otros conceptos que para los que desconocemos esos temas nos resultan terriblemente complejos; pero sí, se ve aun sin entender de ello que es todo un mundo muy fascinante y que hay que admitir tanto si se sabe mucho como si se sabe poco que hay cosas que siempre (o aun por largo tiempo al menos) escaparán al entendimiento; algo así les pasaría tal vez a aquellas gentes de quien escribe el autor en el texto “aquellas gentes parece que establecieron una auténtica colaboración energética con la Tierra”.
Lo que no sé es si el modelo social que larvaron y ha llegado hasta este tiempo (palabras del autor) ha evolucionado poco hasta el momento, o lo hemos maleado; o tenía algo de erróneo…
Tengo cierta idea, tal vez equivocada o mal entendida (por lo de la sociedad patriarcal o matriarcal de que se ha hablado en los comentarios del principio), de que primero era matriarcal porque no conocían la explicación (aunque hoy nos de risa) que había para que fueran las mujeres las que parían, que no se habían “dado cuenta” de que el parir iba relacionado con el encuentro sexual y los impresionaba que fueran las “ellas” las que “traían” nuevas criaturas al mundo; como si la vida se diese por generación espontanea dentro de sus vientres.
Cuando se percataron de esa relación causa-efecto fue tal vez cuando se fastidió la cosa y aparecieron el patriarcado y el machismo.
Se llega mejor al enlace – es que soy yo muy de detallitos para algunas cosas – si se suprime el punto que va detrás de Schumann.
Es decir, así:
http://es.wikipedia.org/wiki/Resonancia_Schumann
Anónimo (el otro): El youtube que has subido es el mismo que el anterior. Pero no importa, es una música bonita.
***
  1. Afrodita
    20 julio, 2011
    Lo que apunta Ulises con respecto a la Atlántida y los atlantes a mi me parece, de entre todas las teorías al respecto de cuál es el origen de nuestra actual humanidad, la más sensata (o admisible o comprensible o como se la pueda llamar) tomando, como ejemplo, esas similitudes que hay entre ciertas construcciones de Centro América y las pirámides. Lo que nos pondría en el brete, a los “modernos”, de tener que admitir cosas como que Colón no descubrió América; y eso por poner sólo un ejemplo…
    A mí no me parece que la “oficialidad” esté muy por la labor de aceptar algo sí; con lo que se alegará que, no pudiendo demostrarlo, pues…
    De cualquier modo el enigma del “el principio” sigue como si dijéramos igual de empantanado; igual de empantanado porque también los atlantes tendrían, en su momento y en sus primeros pasos, que enfrentarse a desconocimientos no menores que a los que hubo de enfrentarse en sus albores esta humanidad nuestra.
    Quizá ellos también se preguntasen si había habido otros humanos sobre la tierra antes que ellos.
    Quizás esa curiosidad la tenían superada porque vinieron adrede, sabiendo dónde venían y a qué venían.
    Tal vez eran gentes tan evolucionadas que habían llegado de otro planeta, o de otra galaxia, y sin necesidad de artilugios tan espectaculares como los platillos volantes.
    Tal vez trasmitieron, los que quedaron, su saber a los humanos de ahora (o, bueno, de entonces).
    Pueden ser todo elucubraciones, de acuerdo, pero… ¿por qué no contemplar esas posibilidades?
    De todas formas, igual de empantanados, ya digo. El primer ser pensante que existiera en el universo, con consciencia de su “yo” y de su mundo y de su entorno, no pudo – creo – dejar de preguntarse qué hacía ahí y para qué estaba.
    A lo mejor es una constante ineludible para el ser humano el seguir y seguir haciéndose preguntas para ver (tan sólo) cómo las preguntas engendran nuevas preguntas.
    Contestar
  2. Afrodita
    20 julio, 2011
    Tal vez estuviera mejor dicho “cómo las respuestas engendran nuevas preguntas”.
  3. Caminitoqueltiempohaborrado
    26 julio, 2011
    He leído, o escuchado en alguna parte (bueno, sí sé donde, pero no acierto a localizarlo en este momento y la trascripción no va a ser literal), que sólo la legión de los seguidores de Freud tiene sueños freudianos.
    Lo digo por lo del darwinismo; y por lo de Atapuerca. Si investigas buscando lo que quieres de antemano encontrar siempre hallarás la forma de hacerlo encajar.
  4. ***
  5. Afrodita
    16 agosto, 2011
    Yo no sé mucho (ni poco) de qué es ni de qué va la materia oscura; pero alguna noción desdibujada tengo — eso que toda la vida se ha llamado haber oído campanas y no saber dónde — de que todos, todos los cuerpos, los de los seres vivos y todos los demás, tienen, o contienen (no sé si envolviéndolos o incrustada) esa materia oscura. Una vez escuché en la radio que existe un aparato (creo que el acelerador de partículas, ¿te acuerdas de que lo pusieron en marcha, hace meses, y por algún problema tuvieron que pararlo, o se averió?) que podría detectarlo; y que llegaría a ser algo tan común como un aparato de rayos X, y se podrían, por ejemplo, detectar enfermedades que (no me hagas caso) es en esa materia oscura donde se alojan.
    Creo, también, que hay personas que la pueden ver sin ningún aparato.
  6. ***
  7. Afrodita
    21 agosto, 2011
    Anónimo. Siempre que te diriges a mí tengo la sensación de que imaginas joven, y atolondrada; alguien que busca su lugar en la vida y en el mundo y mariposea sin rumbo, buscando aquí y allá “algo” en lo que centrarse.
    Estoy de acuerdo contigo en que los criterios metamorfosean.
    Te voy a confesar una característica que tengo y que te va a resultar bastante extraña; no me gusta la música, ningún tipo de música. De toda mi vida desde que yo recuerdo la música (toda la música) me ha puesto espantosamente triste.
    Creo que es algo por lo que siento un profundo rechazo. Es difícil de comprender, pero es así.
    Ah, por favor, si cualquiera de los que lean este comentario tiene la brillante idea de sugerirme que me haga psicoanalizar para verme libre de semejante carencia que no se moleste.
    Tengo, por el contrario, una facilidad poco frecuente para conmoverme por “cosas” que la mayor parte de las personas que conozco ni perciben ni valoran; y no son cosas “extrañas”, están ahí para todos.
    P.D. Aventurero, no te estamos dejando que disfrutes del todo de tus vacaciones.
  8. ***
  9. Afrodita
    25 agosto, 2011
    Del diccionario de la RAE:
    Horda.
    (Del fr. horde, y este del mongol orda; cf. turco ordu, campamento militar).
    1. f. Comunidad de salvajes nómadas.
    2. f. Grupo de gente que obra sin disciplina y con violencia.
    *
    Ciudad.
    1. f. Conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas.
    *
    Sacrificio.
    (Del lat. sacrificĭum).
    1. m. Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación.

    Ya no somos nómadas salvajes, qué suerte, ¿verdad?
    Ahora vivimos en ciudades, con sus edificios y sus calles, y sus coches, y sus aires acondicionados (por cuyos conductos de ventilación se caen los gatos callejeros, y allí mueren al cabo de unos días… tres, puede que cuatro, de hambre y de sed, maullando a gritos), y sus calefacciones y sus televisores y sus ipads (no sé cómo se escribe); y sólo ejercemos de salvajes (o de nómadas, o de ambas cosas) cuando vamos de vacaciones en chancletas y bermudas y camisetas adornadas con leyendas imposibles, o cuando vemos amenazadas nuestras propiedades – entiéndase nuestra casa, nuestra familia, nuestros bienes, nuestro confort, nuestros intereses (que son contrarios, como es natural, a los intereses de cualquier otro “otro”)-; ahora somos gente civilizada que sabe distinguir el bien del mal.
    Ahora sabemos qué es bonito y qué es feo, qué es sublime y qué es zafio, qué es tener sensibilidad y qué es no tenerla.
    ¿Queda algo, en este mundo y en los que ahora somos, de la “auténtica colaboración energética” que “aquellas gentes parece que establecieron con la Tierra”?
    “Y ofrecieron sacrificios, o quizá la remodelaron o remodelaron su fuerza, modificaron o al menos así lo creyeron sus líneas de energía, la configuraron hacia otra forma alternativa de vida”.
    También nosotros los ofrecemos o, al menos, sacrificamos todo cuanto no se adecua a nuestros interese o gustos o caprichos.
    Y, para terminar:
    “larvaron un modelo social que ha llegado hasta este tiempo”.
    Y promete permanecer por muchos siglos.
    Vamos, que, para ponerse a dar brincos de alegría.