domingo, 15 de mayo de 2011

Texto 2.22

Publicado por  el may 15, 2011 en Segundo mensaje. La naturaleza posible

2.22 “La mayoría de los seres humanos utilizan como máscara su propio rostro, utilizan su cuerpo como muñeco articulado por un programa definido; cuando un rostro decide perder esa imagen que le agarra a la tierra, se empiezan a desmoronar las barajas de intereses en torno a lo obvio, lo elemental, y las doctrinas triviales que han servido de andamiaje a su automatización se resquebrajan”.

  1. Afrodita
    15 mayo, 2011
    A la sombra del comentario de Enrique, del que para no ser reiterativa no diré que, como siempre, es una delicia leer.
    “Centrados en la conquista y la supervivencia”, que son ambiciones bastante patéticas.
    Se ve, el afán de conquista, obsesivamente perseguido e invariablemente malogrado en las películas, esas de ciencia-ficción que pretenden ser futuristas. Seres “extraños” que no son ningún invento, nada que haya nacido de la mente de su esforzado creador sino tan sólo el amasijo resultante de la combinación o el ensamblaje de diferentes mecanismos y artilugios ya existentes y que pueden ir desde el motor de un molinillo de café hasta… no se me ocurre qué; se me vienen a la cabeza películas como Eduardo Manostijeras o, más modernas, Lobezno o Avatar. Todas el mismo intento y la misma pretensión de un ser humano intentando sorprender a otros seres humanos. Pero los seres humanos parece que no nos sorprendemos ya de nada.
    Y tal vez podríamos; podríamos sorprendernos quizás y con tan sólo vernos frente a alguien o frente a algo que, simplemente, se nos muestra distinto, o lo percibimos distinto en situaciones cotidianas de cómo lo hemos percibido en anteriores e iguales o muy parecidas situaciones cotidianas.
    No hace falta tal vez tener mucha imaginación, sólo un diminuto destello de la pequeña audacia necesaria para romper (sin sangre, ni vehemencia, ni saña) lo que de toda la vida ha sido el orden secuencial y lógico de los acontecimientos.
    Tanto en la ficción como en la vida real se llora y se ríe y se grita y se susurra exactamente en el momento en que lo que procede es llorar, o reír, o gritar o susurrar… Aunque también cabe la posibilidad, desde luego, de que se emita un grito cuando lo procedente (en apariencia) estaría siendo susurrar, o que se llore cuando lo previsible (en apariencia) sería reír. Pero también ese tipo de reacciones, tanto en la ficción como en la vida real, ya va más o menos sutilmente inducido por el que maneja los hilos de la acción, y el espectador — en el caso de la ficción — ya cuenta más o menos con ello aunque no se lo quiera confesar ni a sí mismo para poder, así, continuar haciéndose la ilusión de que sigue manteniendo la ilusión.
    Y en la vida real; pues, lo mismo.
    A veces, cuando ese tipo de comportamiento secuencial y previsible trata de solaparse lo que se consigue es el sarcasmo. Pero también el sarcasmo tiene su sello, su modo de ser o sus huellas dactilares. De manera que cuando lo atisbas, aunque sea desde muy lejos, te dices sin ni pestañear: esto es sarcasmo.
    Nota:
    El último párrafo se lo dedico a El UCU-Branté y a toda su cohorte de alias.
  2. Afrodita
    16 mayo, 2011
    Y sigo; de nuevo a la sombra del comentario de Enrique.
    Que, ¡qué bien escribes, Enrique! Recuerdo que te advertí en una ocasión de que con tus conocimientos y esa forma tan bonita de expresarlos escribirías un libro precioso. Pero, si no quieres hacerme caso…
    En fin, que voy con el segundo párrafo del comentario de Enrique.
    El siglo pasado y la invención de los ordenadores…
    A lo mejor el Hombre pudo inventar los ordenadores, esas máquinas convenientemente programadas, porque ya venía ensayando desde que tuvo consciencia de ser “algo” pensante en cómo programarse a sí mismo.
    Escribe él, en su último párrafo, “Un modelo que prefiere los trucos de los artefactos y la seguridad de las fórmulas a la incertidumbre del disparate y la magia del artista.” — qué desordenada soy, he dicho que iba a seguir con el segundo párrafo y me salto, de repente, al tercero —; y la frase me ha recordado ciertas agencias de viajes que ofrecen, en su repertorio de maneras de enseñarte el mundo adornado de las emociones pertinentes al lugar que visites, sobresaltos y riesgos perfectamente programados y bajo control, y hasta con póliza de seguro por si algo falla.
    Y es que el espíritu aventurero del ser humano es así.
    Preferimos, solemos preferir, antes que vivir al hilo de los acontecimientos — y actuar, reaccionar o decidir sobre la marcha — dedicar nuestros afanes a ir fabricando soluciones y respuestas sobre hipótesis para que no nos pille con el culo al aire un “por si acaso”. Y creamos todas las hipótesis y supuestos pensables, y las correspondientes soluciones y respuestas, y las almacenamos y… iba a escribir “y respiramos tranquilos en la seguridad de que, con tanta previsión, no va a pillarnos nunca el toro”; pero no, no nos quedamos tranquilos sino que nos asalta la duda nueva de si habrá un nuevo supuesto que no hemos contemplado.
    Y seguimos fabricando nuevas soluciones y respuestas siempre viejas porque están todas ellas tejidas a base de hilachas de esa cosa tan respetable y encanecida y decrépita a la que solemos llamar con respeto “experiencia”.
    Y vivimos a veces proyectando y a veces evocando, y siempre de prestado en un momento que no se corresponde con el “ahora mismo” del cada instante.
    Y el Hombre fue, de a poquitos, adquiriendo destreza para fabricar máquinas a su imagen y a su semejanza.
    Lo chungo es que, cosa curiosa, parece que hemos llegado a que es el Hombre el que quiere parecerse a la máquina.
    Y tener fabricadas y almacenadas piezas de repuesto y recambio para todos sus órganos más o menos vitales o superfluos; y todo ello en la búsqueda desesperada — porque para qué, si no — de una supervivencia que se prologue… ¿cuánto?, ¿indefinidamente?
    Cuando encima lo más habitual es, para colmo, que el común de los mortales no esté contento con su vida y se la pase la mayor parte del tiempo protestando… “¿Y si tan a disgusto estás a qué viene tanta obstinación en seguir amarrado al duro banco?”, le entran a veces a una ganas de preguntarles…
    Seguiré, en parte porque veo que no me cabe y en otra parte porque me ha gustado a mí ese sistema de Luz de dosificarse e ir por tramos (y no te mosquees, que lo digo con cariño).
  3. Afrodita
    17 mayo, 2011
    Siguiendo (tal y como más arriba se anunció).
    Parecernos a la máquina y disponer, igual que cuando se avería la máquina, del equivalente al técnico de mantenimiento que viene y nos la repara; y nos la limpia, le quita programas obsoletos y olvidados que instalamos un día no recordamos ya por qué del mismo modo que se nos olvidó hace ya mucho por qué hicimos en la remota juventud tal o cual tontería que en realidad no nos importaba tanto, pero… ¡por aquello de estar “a la moda” y no ser diferente!
    Y es que esa es otra característica curiosa de los humanos. Queremos ser diferentes, que no se nos confunda con todos los demás, y que nuestra huella sea única y a ser posible indeleble; y, al mismo tiempo, nos aterra ser distintos… En los adolescentes se da mucho; todos quieren ser el más original y el más exótico pero, al mismo tiempo, andan obsesionados por llevar el mismo corte de pelo, y la misma marca de ropa o de calzado, y utilizar el mismo argot y escuchar la misma música…
    ¿Cómo se soluciona eso, eh?, ¿cómo se puede ser único e igual a todos los demás al mismo tiempo?
    Pero me he vuelto a marchar de donde estaba; y es que, ya lo advertí, soy muy desordenada.
    Estaba en las máquinas y en el deseo humano de que se nos repare, igual que a ellas. E incluso, y a ser posible, que se nos perfeccione: esta nariz, aquel busto, aquellos labios…
    Pero es que se llega a extremos tan alucinantes que se dan hasta casos de no considerar inmoral el desear la muerte — por accidente, a ser posible, que si es por enfermedad ya la hemos fastidiao — de un inocente desconocido que no nos ha hecho mal alguno ni nos debe nada, y sólo por a ver si hay suerte y su corazón o su hígado (o su bazo o su espinazo) son compatibles con lo que yo estoy necesitando que me está haciendo, mucha, pero que mucha falta…
    – Porque eso no es “pecado”.
    – Oh.
    –Pecado es, y muy justamente condenable, que le desees “ojalá y te parta un rayo” a zutanito o a parenganita porque un día, el muy tal y cual, te pisó un callo…
    “Porque entérese usted, buena mujer — se me podría pretender encauzar en razón y con muy bien criterio —, zutanito o perenganito está siendo alguien, alguien con su nombre y su apellido y su DNI y su de todo”.
    – Ah — una —, que no es lo mismo.
    –Pues claro que no es lo mismo; pedazo de ignorantona tontaina.
    Si las máquinas pudiesen llegar a albergar, en su simulacro de “alma”, el pudor y el sentido de la ética de los que carece tan con demasiada frecuencia el alma humana, merecería, entonces sí, la pena el imitarlas.
    O si un buen reseteado tuviera el poder de dejarnos limpitos, como un jaspe, libres de lastres y no ya “como nuevos” sino exactamente “a estrenar”.
    Enrique, discúlpame el que tu comentario me haya inspirado todo este dislate. Por mi parte te doy las gracias por él (comentario, claro, no dislate) y te mando — si me lo permites — un beso muy grande.
  4. ***
  5. Afrodita
    19 mayo, 2011
    Antonio:
    El tema es complicado, desde luego; pero como es una cuestión que forma parte del vivir en el mundo y en la sociedad en que estamos, yo al menos me voy a permitir una opinión.
    Digo que el tema es complicado porque a partir de las distintas informaciones que se pueden recopilar a través de los medios de comunicación parece que existe bastante confusión – o quizás, que también conviene contemplarlo, son los propios medios y cada cual con sus respectivas servidumbres a cuestas los que están pretendiendo confundir – y que lo que comenzó como un movimiento ciudadano espontaneo ha dado posteriormente un giro en manos de ciertas fuerzas políticas tratando de manipularlo.
    ¿Pero y si fuera un movimiento que ya nació desde el ingenio o el oportunismo de determinadas fuerzas políticas que ahora, esas mismas fuerzas u otras, tratan de vendernos como movimiento ciudadano espontaneo?
    En cualquier caso resulta curioso que, según el medio que esté informando, las proclamas y las pancartas y los comportamientos que recogen y nos muestran lleguen a ser tan diametralmente opuestos.
    Por eso digo que es complicado.
    Opino, de todos modos, que no es mala cosa — en un principio y como idea tal vez utópica — que la ciudadanía de un país elija espabilarse y moverse alentada por sus propios criterios e inquietudes y no al son que marcan ni los que gobiernan ni los que más vociferan.
  6. ***
    1. Afrodita
      21 mayo, 2011
      Ay, que se me olvidó decirle a Antonio… Y mira que siento volver a intervenir, que habrá a quien le moleste y “¡¡¡¡YA ESTÁ OTRA VEZ AQUÍ LA AFRODITA ESTA PETARDA!!!”. Pero es que se me olvidó decirle a Antonio — y a cualquier otro que opine lo mismo que él, que también me puede leer si quiere — que los jóvenes que están en la Puerta del Sol se podrán quejar de muchas cosas, pero no de falta de libertad, que la están teniendo toda y más; anoche incluso la policía se disolvió a sí misma y se largó en lugar de disolverlos a ellos —que por ley y por orden de la JEC era lo que debía haber hecho —; pero es que ya lo había dicho Rubalcaba, que la policía actuaría de forma inteligente; no sé si con “inteligente” quería decir para con los interese del gobierno o para la integridad física de la policía como se atreviese…
      También se me olvidó decirle que de movimiento pacifista hay en Sol poco; aunque a lo mejor sí que hay mucho, pero queda eclipsado por las proclamas e insultos y denuestos de los que no lo son; y son precisamente los no pacifistas los que se han erigido en dueños del cotarro.
      También se me olvidó comentarle que los “síntomas de la crisis” comenzaron, por cierto, con el gobierno que nos desgobierna y se obstino en negarla (pobrecito Solbes, de verdad, que qué necesidad tendría, a sus años y un señor respetable, de hacer el ridículo de aquella manera) durante cuatro años.
      Se me olvidó también hacer notar a Antonio que comparar estos “porqués” que mueven a nuestros esforzados y altruistas jóvenes no tiene nada, pero que nada nada, que ver con las situaciones que mueven a los habitantes del Magreb.
      Y, por último, quiero, Antonio, hacerte un ruego consistente en que si en alguna de las manifestaciones que tienen lugar en cualquiera de esos países encuentras jóvenes haciendo botellón (como sí lo están haciendo en la Puerta del Sol) nos pongas un link al video en el que podamos verlos.
      Creo que no se me olvida nada de momento.
    2. Afrodita
      21 mayo, 2011
      Pero fíjate que sí se me olvidaba algo – y es que… ¡tengo una cabeza!-; se me olvidaba ponerme en el supuesto de que en lugar de “modelnos” en la Puerta del Sol y frente a la sede de la comunidad de Madrid los manifestantes fueran militantes (o votantes) del PP acampados frente a la sede del PSOE en Ferraz.
      ¿Tampoco en ese caso habría mandado Rubalcaba disolverlos?
    3. Afrodita
      21 mayo, 2011
      Nunca desde que los más viejos de este país puedan recordar había habido en España un movimiento como este, pues durante el franquismo no los hubo – era impensable – y en los años que llevamos de democracia pues tampoco. Y sí, está bien y es de celebrar que se haya roto esa especie de resignación o de inercia. Por tanto, y hasta ahí, totalmente de acuerdo con que haya sucedido.
      Pero no se puede negar que en ese maremágnum hay de todo, desde gente de buena fe y gente con convicciones (más o menos discutibles algunas, o muchas, pero honestas) hasta infiltrados de distintas tendencias tratando de desacreditar de desacreditar la propia esencia de lo que pudo o habría podido ser este movimiento y hasta, también, un hatajo más o menos numerosa de gente que ni se entera ni sabe donde tiene la mano derecha (o la izquierda, por aquello de ser ecuánime en plena jornada de reflexión) y acude al buen tuntún a cualquier parte.
      Está habiendo, además, una serie de contradicciones ya que al mismo tiempo que piden menos intervención del estado pretenden que ese mismo estado les gestione y solucione sus vidas y, por poner un ejemplo y de forma ya lo sé un tanto pueril y no bien expresada, se ponga a repartir pisos desocupados entre los que no tienen casa ¿Sería eso justo? ¿Nos gustaría a alguno que nos quitaran nuestra casa sólo porque por los motivos que sea tengamos nuestro piso, nuestro y comprado con nuestro dinero, cerrado?
      Y los bancos, aun con todos sus males; a todos nos viene bien que existan los bancos, ¿o estaría mejor el dinero debajo de los colchones? Y si ha de haber banca pues que sea privada; mejor privada y como cualquier otro negocio competitivo donde cada empresario hace su oferta que nacionalizada y que todo sea lentejas.
      Porque para una buena calidad de vida tiene que haber propiedad privada, empresarios que velen por sus intereses y compitan por ser el que los clientes prefieren.
      Id a un restaurante, por ejemplo, si quieres que te atiendan bien hace falta que haya ahí un empresario atento a satisfacer al cliente. Id a un restaurante “nacionalizado” y comeréis lo que os den porque qué interés va a tener nadie en que estés más a gusto en ese establecimiento que en el de al lado.
      El bipartidismo; pancartas contra el bipartidismo ¿Sería mejor un muestrario de innumerables pequeños partiditos que a la hora de organizarse se terminaran liando a… (voy a decir “sopapos”) igual que ha ocurrido desde siempre con los frentes populares?
      Mirad Inglaterra, paradigma de la democracia, y tiene dos partidos; dos partidos fuertes ofreciendo a los ciudadanos dos opciones definidas y claras (con independencia de qué luego pase con ciertos políticos ingleses, que los hay de traca).
      Vamos, que sí, que ha estado bien que surgiera esta iniciativa hasta el punto, al menos, en que en verdad haya sido iniciativa y no un manejo; pero, y tal vez por el poquito rodaje que tenemos en este país nuestro en estas lides, hay mucho que afinar y matizar antes de lanzarse a pecho descubierto ya sea a celebrar ya sea a denostar. Tal vez, como el carbón hasta llegar a ser brillante, necesitemos tiempo.
      Bueno, no ha sido este uno de mis comentarios mejor escritos; pero tenía necesidad de decirlo.