martes, 15 de noviembre de 2011

Texto 3.9

Publicado por  el nov 15, 2011 en Prólogo a la carta número tres. Rastros de nuevos tiempos 

3.9 “En el subsuelo de las más importantes catedrales, templos de Hermes y santuarios, vive y late un menhir, una taula, un talayote o un dolmen; debajo de la cripta, en el lugar más sagrado, ejerciendo su influencia mágica o radiante está el megalito; cualquier hombre de cualquier ciudad puede comprobar que el templo de su pueblo se edificó en el punto telúrico más sano, en el que mejor se respira, en el que la energía se mueve a más velocidad, en el que el cuerpo pesa menos y los ojos dejan penetrar el cielo en la bóveda craneal”.

Qué-vedos?
27 noviembre, 2011
En los bordes de un eclipse se miraron bebiéndose como si doliera el infinito o las muelas del juicio final rechinasen amenazando con romper los tímpanos de los pórticos de todas las catedrales o con masticar, rumiar, considerar una vez más y hasta lograr deglutirla por completo la posibilidad descabellada o peregrina de seguir esperando, allí, a la sombra, un día tan todavía lejano y poco prometedor de certezas o, por el contrario, apresurarse y juzgar tal vez a la ligera, presurosa y en exceso fugaz o dilatada, inconsistente oscuridad vacía, y condenarla sin contemplaciones ni tardanza antes de que la distancia se agrandase y no fuera ya posible el echarle, como si dijéramos o en lenguaje coloquial ya que estábamos en familia y no hacía falta ninguna demorarse en filigranas, el guante con el que, sin incurrir en pecado de lascivia, acariciar el centro mismo de aquel lugar sagrado que latía, ignorado y ajeno, lejos de toda verbosidad y de la inicua fatalidad atroz de la impudicia que arrasa, y nubla, y ciega las salidas de los conductos del entendimiento que palpita, allí, donde los haces de luz inundan con sus rayos la primicia que brindará del alma a su morada la ambrosía.

viernes, 15 de julio de 2011

Texto 3.3

Publicado por  el jul 15, 2011 en Prólogo a la carta número tres. Rastros de nuevos tiempos 

3.3 “Pero el paso realmente portentoso es el nacimiento de la Agricultura cerealera. Al trigo, a la avena, al centeno, al maíz, se deben los asentamientos estables, la decadencia de las hordas y el nacimiento de las ciudades; ¿quién lo hizo?, ¿una cuadrilla de cazadores reflexivos, mientras afilaban su cuchillo de sílex, decidieron pasar a cosecheros?; puede que parezca ciencia ficción, pero aquellas gentes parece que establecieron una auténtica colaboración energética con la Tierra. Y ofrecieron sacrificios, o quizá la remodelaron o remodelaron su fuerza, modificaron o al menos así lo creyeron sus líneas de energía, la configuraron hacia otra forma alternativa de vida, larvaron un modelo social que ha llegado hasta este tiempo”.
Isabel Segunda
16 julio, 2011
¿Había que llegar al patriarcado o fue forzado?
¿Cómo estaría siendo nuestro mundo si las sociedades continuaran siendo matriarcales?
O no patriarcales ni matriarcales, ¿cómo sería el mundo si las mujeres no hubieran dado la espalda a su feminidad?
¿Cómo sería si bajo el epígrafe de “feminismo” no estuviera contemplado el adoptar las “ellas” los roles y los comportamientos de los “ellos"? 
El principio femenino está prácticamente desaparecido. Y lo más chusco es que han sido precisamente las mujeres las más interesadas en destruirlo.
***
Fulanito/a de Tal
17 julio, 2011
En tal caso, Matteo, lo que parece evidenciarse es que esos imanes que como explica Enrique hay en cada átomo de cada célula de cada ser vivo son más potentes que los que los humanos podemos idear para acoplarlos a los animales y hacer así experimentos.
Que no es que los experimentos me parezcan mal de entrada – aunque también creo que todo experimento daña poco o mucho a aquello sobre lo que estemos experimentando; pero intento entender que determinados avances se logran a base de experimentar – pero, en este caso concreto del cambio de los polos, ¿cómo hay ningún humano que pueda verificar si hay un modo de desviar a las aves de su ruta cuando ese cambio de polos se produce, al parecer, a lo largo de un tiempo muy prolongado?
Pero, aparte de la anécdota – que podría ser esa o cualquier otra – tal vez sucede que hay algo, en nosotros, en la vida, en lo vivo, que tiene una especie de “inteligencia” propia, autónoma, o no autónoma pero conectada con quién sabe qué fuerza cósmica que la posibilita para “saber” aun a pesar del discernimiento y la razón.
Hace un par de días escuchaba en la radio de un estudio hecho por un científico (bueno, no sé qué era) norteamericano que se tomó la molestia de rastrear en distintas catástrofes (accidentes de avión y cosas así) y pudo verificar que tanto en aviones, como en trenes accidentados, o en… bueno, muchos medios de trasporte que, si en sus recorridos habituales habían tenido un índice de ocupación X, curiosamente en el trayecto en que tuvo lugar el accidente la ocupación era bastante menor y el índice de cancelaciones había sido sensiblemente mayor que en vuelos o trayectos que no tuvieron problemas.
Él, quien hizo el estudio, sostiene que es por algo que existe dentro de las personas y que él llama “ángel de la guarda”.
Con todo esto, tan mal contado, quiero decir que a lo mejor hay algo en nosotros que ninguna voluntad ajena puede torcer o alterar.
***
Fulanito/a de Tal
17 julio, 2011
Me gusta que me aclares que no es americano sino ruso. Es verdad que siempre parece aludirse más a los científicos americanos que a otros.
Es muy curioso este enlace de la Resonancia Schumann, y más interesante seguramente para personas que tengan incorporado a su saber qué es “guía de onda”, “cavidad resonante” y otros conceptos que para los que desconocemos esos temas nos resultan terriblemente complejos; pero sí, se ve aun sin entender de ello que es todo un mundo muy fascinante y que hay que admitir tanto si se sabe mucho como si se sabe poco que hay cosas que siempre (o aun por largo tiempo al menos) escaparán al entendimiento; algo así les pasaría tal vez a aquellas gentes de quien escribe el autor en el texto “aquellas gentes parece que establecieron una auténtica colaboración energética con la Tierra”.
Lo que no sé es si el modelo social que larvaron y ha llegado hasta este tiempo (palabras del autor) ha evolucionado poco hasta el momento, o lo hemos maleado; o tenía algo de erróneo…
Tengo cierta idea, tal vez equivocada o mal entendida (por lo de la sociedad patriarcal o matriarcal de que se ha hablado en los comentarios del principio), de que primero era matriarcal porque no conocían la explicación (aunque hoy nos de risa) que había para que fueran las mujeres las que parían, que no se habían “dado cuenta” de que el parir iba relacionado con el encuentro sexual y los impresionaba que fueran las “ellas” las que “traían” nuevas criaturas al mundo; como si la vida se diese por generación espontanea dentro de sus vientres.
Cuando se percataron de esa relación causa-efecto fue tal vez cuando se fastidió la cosa y aparecieron el patriarcado y el machismo.
Se llega mejor al enlace – es que soy yo muy de detallitos para algunas cosas – si se suprime el punto que va detrás de Schumann.
Es decir, así:
http://es.wikipedia.org/wiki/Resonancia_Schumann
Anónimo (el otro): El youtube que has subido es el mismo que el anterior. Pero no importa, es una música bonita.
***
  1. Afrodita
    20 julio, 2011
    Lo que apunta Ulises con respecto a la Atlántida y los atlantes a mi me parece, de entre todas las teorías al respecto de cuál es el origen de nuestra actual humanidad, la más sensata (o admisible o comprensible o como se la pueda llamar) tomando, como ejemplo, esas similitudes que hay entre ciertas construcciones de Centro América y las pirámides. Lo que nos pondría en el brete, a los “modernos”, de tener que admitir cosas como que Colón no descubrió América; y eso por poner sólo un ejemplo…
    A mí no me parece que la “oficialidad” esté muy por la labor de aceptar algo sí; con lo que se alegará que, no pudiendo demostrarlo, pues…
    De cualquier modo el enigma del “el principio” sigue como si dijéramos igual de empantanado; igual de empantanado porque también los atlantes tendrían, en su momento y en sus primeros pasos, que enfrentarse a desconocimientos no menores que a los que hubo de enfrentarse en sus albores esta humanidad nuestra.
    Quizá ellos también se preguntasen si había habido otros humanos sobre la tierra antes que ellos.
    Quizás esa curiosidad la tenían superada porque vinieron adrede, sabiendo dónde venían y a qué venían.
    Tal vez eran gentes tan evolucionadas que habían llegado de otro planeta, o de otra galaxia, y sin necesidad de artilugios tan espectaculares como los platillos volantes.
    Tal vez trasmitieron, los que quedaron, su saber a los humanos de ahora (o, bueno, de entonces).
    Pueden ser todo elucubraciones, de acuerdo, pero… ¿por qué no contemplar esas posibilidades?
    De todas formas, igual de empantanados, ya digo. El primer ser pensante que existiera en el universo, con consciencia de su “yo” y de su mundo y de su entorno, no pudo – creo – dejar de preguntarse qué hacía ahí y para qué estaba.
    A lo mejor es una constante ineludible para el ser humano el seguir y seguir haciéndose preguntas para ver (tan sólo) cómo las preguntas engendran nuevas preguntas.
    Contestar
  2. Afrodita
    20 julio, 2011
    Tal vez estuviera mejor dicho “cómo las respuestas engendran nuevas preguntas”.
  3. Caminitoqueltiempohaborrado
    26 julio, 2011
    He leído, o escuchado en alguna parte (bueno, sí sé donde, pero no acierto a localizarlo en este momento y la trascripción no va a ser literal), que sólo la legión de los seguidores de Freud tiene sueños freudianos.
    Lo digo por lo del darwinismo; y por lo de Atapuerca. Si investigas buscando lo que quieres de antemano encontrar siempre hallarás la forma de hacerlo encajar.
  4. ***
  5. Afrodita
    16 agosto, 2011
    Yo no sé mucho (ni poco) de qué es ni de qué va la materia oscura; pero alguna noción desdibujada tengo — eso que toda la vida se ha llamado haber oído campanas y no saber dónde — de que todos, todos los cuerpos, los de los seres vivos y todos los demás, tienen, o contienen (no sé si envolviéndolos o incrustada) esa materia oscura. Una vez escuché en la radio que existe un aparato (creo que el acelerador de partículas, ¿te acuerdas de que lo pusieron en marcha, hace meses, y por algún problema tuvieron que pararlo, o se averió?) que podría detectarlo; y que llegaría a ser algo tan común como un aparato de rayos X, y se podrían, por ejemplo, detectar enfermedades que (no me hagas caso) es en esa materia oscura donde se alojan.
    Creo, también, que hay personas que la pueden ver sin ningún aparato.
  6. ***
  7. Afrodita
    21 agosto, 2011
    Anónimo. Siempre que te diriges a mí tengo la sensación de que imaginas joven, y atolondrada; alguien que busca su lugar en la vida y en el mundo y mariposea sin rumbo, buscando aquí y allá “algo” en lo que centrarse.
    Estoy de acuerdo contigo en que los criterios metamorfosean.
    Te voy a confesar una característica que tengo y que te va a resultar bastante extraña; no me gusta la música, ningún tipo de música. De toda mi vida desde que yo recuerdo la música (toda la música) me ha puesto espantosamente triste.
    Creo que es algo por lo que siento un profundo rechazo. Es difícil de comprender, pero es así.
    Ah, por favor, si cualquiera de los que lean este comentario tiene la brillante idea de sugerirme que me haga psicoanalizar para verme libre de semejante carencia que no se moleste.
    Tengo, por el contrario, una facilidad poco frecuente para conmoverme por “cosas” que la mayor parte de las personas que conozco ni perciben ni valoran; y no son cosas “extrañas”, están ahí para todos.
    P.D. Aventurero, no te estamos dejando que disfrutes del todo de tus vacaciones.
  8. ***
  9. Afrodita
    25 agosto, 2011
    Del diccionario de la RAE:
    Horda.
    (Del fr. horde, y este del mongol orda; cf. turco ordu, campamento militar).
    1. f. Comunidad de salvajes nómadas.
    2. f. Grupo de gente que obra sin disciplina y con violencia.
    *
    Ciudad.
    1. f. Conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas.
    *
    Sacrificio.
    (Del lat. sacrificĭum).
    1. m. Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación.

    Ya no somos nómadas salvajes, qué suerte, ¿verdad?
    Ahora vivimos en ciudades, con sus edificios y sus calles, y sus coches, y sus aires acondicionados (por cuyos conductos de ventilación se caen los gatos callejeros, y allí mueren al cabo de unos días… tres, puede que cuatro, de hambre y de sed, maullando a gritos), y sus calefacciones y sus televisores y sus ipads (no sé cómo se escribe); y sólo ejercemos de salvajes (o de nómadas, o de ambas cosas) cuando vamos de vacaciones en chancletas y bermudas y camisetas adornadas con leyendas imposibles, o cuando vemos amenazadas nuestras propiedades – entiéndase nuestra casa, nuestra familia, nuestros bienes, nuestro confort, nuestros intereses (que son contrarios, como es natural, a los intereses de cualquier otro “otro”)-; ahora somos gente civilizada que sabe distinguir el bien del mal.
    Ahora sabemos qué es bonito y qué es feo, qué es sublime y qué es zafio, qué es tener sensibilidad y qué es no tenerla.
    ¿Queda algo, en este mundo y en los que ahora somos, de la “auténtica colaboración energética” que “aquellas gentes parece que establecieron con la Tierra”?
    “Y ofrecieron sacrificios, o quizá la remodelaron o remodelaron su fuerza, modificaron o al menos así lo creyeron sus líneas de energía, la configuraron hacia otra forma alternativa de vida”.
    También nosotros los ofrecemos o, al menos, sacrificamos todo cuanto no se adecua a nuestros interese o gustos o caprichos.
    Y, para terminar:
    “larvaron un modelo social que ha llegado hasta este tiempo”.
    Y promete permanecer por muchos siglos.
    Vamos, que, para ponerse a dar brincos de alegría.

domingo, 15 de mayo de 2011

Texto 2.22

Publicado por  el may 15, 2011 en Segundo mensaje. La naturaleza posible

2.22 “La mayoría de los seres humanos utilizan como máscara su propio rostro, utilizan su cuerpo como muñeco articulado por un programa definido; cuando un rostro decide perder esa imagen que le agarra a la tierra, se empiezan a desmoronar las barajas de intereses en torno a lo obvio, lo elemental, y las doctrinas triviales que han servido de andamiaje a su automatización se resquebrajan”.

  1. Afrodita
    15 mayo, 2011
    A la sombra del comentario de Enrique, del que para no ser reiterativa no diré que, como siempre, es una delicia leer.
    “Centrados en la conquista y la supervivencia”, que son ambiciones bastante patéticas.
    Se ve, el afán de conquista, obsesivamente perseguido e invariablemente malogrado en las películas, esas de ciencia-ficción que pretenden ser futuristas. Seres “extraños” que no son ningún invento, nada que haya nacido de la mente de su esforzado creador sino tan sólo el amasijo resultante de la combinación o el ensamblaje de diferentes mecanismos y artilugios ya existentes y que pueden ir desde el motor de un molinillo de café hasta… no se me ocurre qué; se me vienen a la cabeza películas como Eduardo Manostijeras o, más modernas, Lobezno o Avatar. Todas el mismo intento y la misma pretensión de un ser humano intentando sorprender a otros seres humanos. Pero los seres humanos parece que no nos sorprendemos ya de nada.
    Y tal vez podríamos; podríamos sorprendernos quizás y con tan sólo vernos frente a alguien o frente a algo que, simplemente, se nos muestra distinto, o lo percibimos distinto en situaciones cotidianas de cómo lo hemos percibido en anteriores e iguales o muy parecidas situaciones cotidianas.
    No hace falta tal vez tener mucha imaginación, sólo un diminuto destello de la pequeña audacia necesaria para romper (sin sangre, ni vehemencia, ni saña) lo que de toda la vida ha sido el orden secuencial y lógico de los acontecimientos.
    Tanto en la ficción como en la vida real se llora y se ríe y se grita y se susurra exactamente en el momento en que lo que procede es llorar, o reír, o gritar o susurrar… Aunque también cabe la posibilidad, desde luego, de que se emita un grito cuando lo procedente (en apariencia) estaría siendo susurrar, o que se llore cuando lo previsible (en apariencia) sería reír. Pero también ese tipo de reacciones, tanto en la ficción como en la vida real, ya va más o menos sutilmente inducido por el que maneja los hilos de la acción, y el espectador — en el caso de la ficción — ya cuenta más o menos con ello aunque no se lo quiera confesar ni a sí mismo para poder, así, continuar haciéndose la ilusión de que sigue manteniendo la ilusión.
    Y en la vida real; pues, lo mismo.
    A veces, cuando ese tipo de comportamiento secuencial y previsible trata de solaparse lo que se consigue es el sarcasmo. Pero también el sarcasmo tiene su sello, su modo de ser o sus huellas dactilares. De manera que cuando lo atisbas, aunque sea desde muy lejos, te dices sin ni pestañear: esto es sarcasmo.
    Nota:
    El último párrafo se lo dedico a El UCU-Branté y a toda su cohorte de alias.
  2. Afrodita
    16 mayo, 2011
    Y sigo; de nuevo a la sombra del comentario de Enrique.
    Que, ¡qué bien escribes, Enrique! Recuerdo que te advertí en una ocasión de que con tus conocimientos y esa forma tan bonita de expresarlos escribirías un libro precioso. Pero, si no quieres hacerme caso…
    En fin, que voy con el segundo párrafo del comentario de Enrique.
    El siglo pasado y la invención de los ordenadores…
    A lo mejor el Hombre pudo inventar los ordenadores, esas máquinas convenientemente programadas, porque ya venía ensayando desde que tuvo consciencia de ser “algo” pensante en cómo programarse a sí mismo.
    Escribe él, en su último párrafo, “Un modelo que prefiere los trucos de los artefactos y la seguridad de las fórmulas a la incertidumbre del disparate y la magia del artista.” — qué desordenada soy, he dicho que iba a seguir con el segundo párrafo y me salto, de repente, al tercero —; y la frase me ha recordado ciertas agencias de viajes que ofrecen, en su repertorio de maneras de enseñarte el mundo adornado de las emociones pertinentes al lugar que visites, sobresaltos y riesgos perfectamente programados y bajo control, y hasta con póliza de seguro por si algo falla.
    Y es que el espíritu aventurero del ser humano es así.
    Preferimos, solemos preferir, antes que vivir al hilo de los acontecimientos — y actuar, reaccionar o decidir sobre la marcha — dedicar nuestros afanes a ir fabricando soluciones y respuestas sobre hipótesis para que no nos pille con el culo al aire un “por si acaso”. Y creamos todas las hipótesis y supuestos pensables, y las correspondientes soluciones y respuestas, y las almacenamos y… iba a escribir “y respiramos tranquilos en la seguridad de que, con tanta previsión, no va a pillarnos nunca el toro”; pero no, no nos quedamos tranquilos sino que nos asalta la duda nueva de si habrá un nuevo supuesto que no hemos contemplado.
    Y seguimos fabricando nuevas soluciones y respuestas siempre viejas porque están todas ellas tejidas a base de hilachas de esa cosa tan respetable y encanecida y decrépita a la que solemos llamar con respeto “experiencia”.
    Y vivimos a veces proyectando y a veces evocando, y siempre de prestado en un momento que no se corresponde con el “ahora mismo” del cada instante.
    Y el Hombre fue, de a poquitos, adquiriendo destreza para fabricar máquinas a su imagen y a su semejanza.
    Lo chungo es que, cosa curiosa, parece que hemos llegado a que es el Hombre el que quiere parecerse a la máquina.
    Y tener fabricadas y almacenadas piezas de repuesto y recambio para todos sus órganos más o menos vitales o superfluos; y todo ello en la búsqueda desesperada — porque para qué, si no — de una supervivencia que se prologue… ¿cuánto?, ¿indefinidamente?
    Cuando encima lo más habitual es, para colmo, que el común de los mortales no esté contento con su vida y se la pase la mayor parte del tiempo protestando… “¿Y si tan a disgusto estás a qué viene tanta obstinación en seguir amarrado al duro banco?”, le entran a veces a una ganas de preguntarles…
    Seguiré, en parte porque veo que no me cabe y en otra parte porque me ha gustado a mí ese sistema de Luz de dosificarse e ir por tramos (y no te mosquees, que lo digo con cariño).
  3. Afrodita
    17 mayo, 2011
    Siguiendo (tal y como más arriba se anunció).
    Parecernos a la máquina y disponer, igual que cuando se avería la máquina, del equivalente al técnico de mantenimiento que viene y nos la repara; y nos la limpia, le quita programas obsoletos y olvidados que instalamos un día no recordamos ya por qué del mismo modo que se nos olvidó hace ya mucho por qué hicimos en la remota juventud tal o cual tontería que en realidad no nos importaba tanto, pero… ¡por aquello de estar “a la moda” y no ser diferente!
    Y es que esa es otra característica curiosa de los humanos. Queremos ser diferentes, que no se nos confunda con todos los demás, y que nuestra huella sea única y a ser posible indeleble; y, al mismo tiempo, nos aterra ser distintos… En los adolescentes se da mucho; todos quieren ser el más original y el más exótico pero, al mismo tiempo, andan obsesionados por llevar el mismo corte de pelo, y la misma marca de ropa o de calzado, y utilizar el mismo argot y escuchar la misma música…
    ¿Cómo se soluciona eso, eh?, ¿cómo se puede ser único e igual a todos los demás al mismo tiempo?
    Pero me he vuelto a marchar de donde estaba; y es que, ya lo advertí, soy muy desordenada.
    Estaba en las máquinas y en el deseo humano de que se nos repare, igual que a ellas. E incluso, y a ser posible, que se nos perfeccione: esta nariz, aquel busto, aquellos labios…
    Pero es que se llega a extremos tan alucinantes que se dan hasta casos de no considerar inmoral el desear la muerte — por accidente, a ser posible, que si es por enfermedad ya la hemos fastidiao — de un inocente desconocido que no nos ha hecho mal alguno ni nos debe nada, y sólo por a ver si hay suerte y su corazón o su hígado (o su bazo o su espinazo) son compatibles con lo que yo estoy necesitando que me está haciendo, mucha, pero que mucha falta…
    – Porque eso no es “pecado”.
    – Oh.
    –Pecado es, y muy justamente condenable, que le desees “ojalá y te parta un rayo” a zutanito o a parenganita porque un día, el muy tal y cual, te pisó un callo…
    “Porque entérese usted, buena mujer — se me podría pretender encauzar en razón y con muy bien criterio —, zutanito o perenganito está siendo alguien, alguien con su nombre y su apellido y su DNI y su de todo”.
    – Ah — una —, que no es lo mismo.
    –Pues claro que no es lo mismo; pedazo de ignorantona tontaina.
    Si las máquinas pudiesen llegar a albergar, en su simulacro de “alma”, el pudor y el sentido de la ética de los que carece tan con demasiada frecuencia el alma humana, merecería, entonces sí, la pena el imitarlas.
    O si un buen reseteado tuviera el poder de dejarnos limpitos, como un jaspe, libres de lastres y no ya “como nuevos” sino exactamente “a estrenar”.
    Enrique, discúlpame el que tu comentario me haya inspirado todo este dislate. Por mi parte te doy las gracias por él (comentario, claro, no dislate) y te mando — si me lo permites — un beso muy grande.
  4. ***
  5. Afrodita
    19 mayo, 2011
    Antonio:
    El tema es complicado, desde luego; pero como es una cuestión que forma parte del vivir en el mundo y en la sociedad en que estamos, yo al menos me voy a permitir una opinión.
    Digo que el tema es complicado porque a partir de las distintas informaciones que se pueden recopilar a través de los medios de comunicación parece que existe bastante confusión – o quizás, que también conviene contemplarlo, son los propios medios y cada cual con sus respectivas servidumbres a cuestas los que están pretendiendo confundir – y que lo que comenzó como un movimiento ciudadano espontaneo ha dado posteriormente un giro en manos de ciertas fuerzas políticas tratando de manipularlo.
    ¿Pero y si fuera un movimiento que ya nació desde el ingenio o el oportunismo de determinadas fuerzas políticas que ahora, esas mismas fuerzas u otras, tratan de vendernos como movimiento ciudadano espontaneo?
    En cualquier caso resulta curioso que, según el medio que esté informando, las proclamas y las pancartas y los comportamientos que recogen y nos muestran lleguen a ser tan diametralmente opuestos.
    Por eso digo que es complicado.
    Opino, de todos modos, que no es mala cosa — en un principio y como idea tal vez utópica — que la ciudadanía de un país elija espabilarse y moverse alentada por sus propios criterios e inquietudes y no al son que marcan ni los que gobiernan ni los que más vociferan.
  6. ***
    1. Afrodita
      21 mayo, 2011
      Ay, que se me olvidó decirle a Antonio… Y mira que siento volver a intervenir, que habrá a quien le moleste y “¡¡¡¡YA ESTÁ OTRA VEZ AQUÍ LA AFRODITA ESTA PETARDA!!!”. Pero es que se me olvidó decirle a Antonio — y a cualquier otro que opine lo mismo que él, que también me puede leer si quiere — que los jóvenes que están en la Puerta del Sol se podrán quejar de muchas cosas, pero no de falta de libertad, que la están teniendo toda y más; anoche incluso la policía se disolvió a sí misma y se largó en lugar de disolverlos a ellos —que por ley y por orden de la JEC era lo que debía haber hecho —; pero es que ya lo había dicho Rubalcaba, que la policía actuaría de forma inteligente; no sé si con “inteligente” quería decir para con los interese del gobierno o para la integridad física de la policía como se atreviese…
      También se me olvidó decirle que de movimiento pacifista hay en Sol poco; aunque a lo mejor sí que hay mucho, pero queda eclipsado por las proclamas e insultos y denuestos de los que no lo son; y son precisamente los no pacifistas los que se han erigido en dueños del cotarro.
      También se me olvidó comentarle que los “síntomas de la crisis” comenzaron, por cierto, con el gobierno que nos desgobierna y se obstino en negarla (pobrecito Solbes, de verdad, que qué necesidad tendría, a sus años y un señor respetable, de hacer el ridículo de aquella manera) durante cuatro años.
      Se me olvidó también hacer notar a Antonio que comparar estos “porqués” que mueven a nuestros esforzados y altruistas jóvenes no tiene nada, pero que nada nada, que ver con las situaciones que mueven a los habitantes del Magreb.
      Y, por último, quiero, Antonio, hacerte un ruego consistente en que si en alguna de las manifestaciones que tienen lugar en cualquiera de esos países encuentras jóvenes haciendo botellón (como sí lo están haciendo en la Puerta del Sol) nos pongas un link al video en el que podamos verlos.
      Creo que no se me olvida nada de momento.
    2. Afrodita
      21 mayo, 2011
      Pero fíjate que sí se me olvidaba algo – y es que… ¡tengo una cabeza!-; se me olvidaba ponerme en el supuesto de que en lugar de “modelnos” en la Puerta del Sol y frente a la sede de la comunidad de Madrid los manifestantes fueran militantes (o votantes) del PP acampados frente a la sede del PSOE en Ferraz.
      ¿Tampoco en ese caso habría mandado Rubalcaba disolverlos?
    3. Afrodita
      21 mayo, 2011
      Nunca desde que los más viejos de este país puedan recordar había habido en España un movimiento como este, pues durante el franquismo no los hubo – era impensable – y en los años que llevamos de democracia pues tampoco. Y sí, está bien y es de celebrar que se haya roto esa especie de resignación o de inercia. Por tanto, y hasta ahí, totalmente de acuerdo con que haya sucedido.
      Pero no se puede negar que en ese maremágnum hay de todo, desde gente de buena fe y gente con convicciones (más o menos discutibles algunas, o muchas, pero honestas) hasta infiltrados de distintas tendencias tratando de desacreditar de desacreditar la propia esencia de lo que pudo o habría podido ser este movimiento y hasta, también, un hatajo más o menos numerosa de gente que ni se entera ni sabe donde tiene la mano derecha (o la izquierda, por aquello de ser ecuánime en plena jornada de reflexión) y acude al buen tuntún a cualquier parte.
      Está habiendo, además, una serie de contradicciones ya que al mismo tiempo que piden menos intervención del estado pretenden que ese mismo estado les gestione y solucione sus vidas y, por poner un ejemplo y de forma ya lo sé un tanto pueril y no bien expresada, se ponga a repartir pisos desocupados entre los que no tienen casa ¿Sería eso justo? ¿Nos gustaría a alguno que nos quitaran nuestra casa sólo porque por los motivos que sea tengamos nuestro piso, nuestro y comprado con nuestro dinero, cerrado?
      Y los bancos, aun con todos sus males; a todos nos viene bien que existan los bancos, ¿o estaría mejor el dinero debajo de los colchones? Y si ha de haber banca pues que sea privada; mejor privada y como cualquier otro negocio competitivo donde cada empresario hace su oferta que nacionalizada y que todo sea lentejas.
      Porque para una buena calidad de vida tiene que haber propiedad privada, empresarios que velen por sus intereses y compitan por ser el que los clientes prefieren.
      Id a un restaurante, por ejemplo, si quieres que te atiendan bien hace falta que haya ahí un empresario atento a satisfacer al cliente. Id a un restaurante “nacionalizado” y comeréis lo que os den porque qué interés va a tener nadie en que estés más a gusto en ese establecimiento que en el de al lado.
      El bipartidismo; pancartas contra el bipartidismo ¿Sería mejor un muestrario de innumerables pequeños partiditos que a la hora de organizarse se terminaran liando a… (voy a decir “sopapos”) igual que ha ocurrido desde siempre con los frentes populares?
      Mirad Inglaterra, paradigma de la democracia, y tiene dos partidos; dos partidos fuertes ofreciendo a los ciudadanos dos opciones definidas y claras (con independencia de qué luego pase con ciertos políticos ingleses, que los hay de traca).
      Vamos, que sí, que ha estado bien que surgiera esta iniciativa hasta el punto, al menos, en que en verdad haya sido iniciativa y no un manejo; pero, y tal vez por el poquito rodaje que tenemos en este país nuestro en estas lides, hay mucho que afinar y matizar antes de lanzarse a pecho descubierto ya sea a celebrar ya sea a denostar. Tal vez, como el carbón hasta llegar a ser brillante, necesitemos tiempo.
      Bueno, no ha sido este uno de mis comentarios mejor escritos; pero tenía necesidad de decirlo.

viernes, 15 de abril de 2011

Texto 2.20

Publicado por  el abr 15, 2011 en Segundo mensaje. La naturaleza posible

2.20 “Como en cualquier cuento tradicional, hay tres caminos delante de cada hombre: el del cuerpo, el de los sentimientos y el del espíritu; no hay que mostrar perplejidad ante la necesidad de elegir, el problema es no renunciar a ninguno de ellos”.

Afrodita
15 abril, 2011
Y, como en los cuentos tradicionales, aparecerán en cualquiera de los caminos —en el del cuerpo, sobre todo, pues todo cuanto conlleva nuestra “humanidad” es siempre el mayor, y el más pesado, y el más engorroso de los impedimentos —inconvenientes, y obstáculos, y monstruos y dragones que nos asusten; habrá entonces que elegir entre saltar por encima, o rodearlos, o enfrentarse a ellos. Antes de precipitarse sobre una de estas tres opciones habrá, imagino, que pararse un momento a considerar que la más recomendable ha de ser, seguro, la que menos nos aparte de los otros dos caminos.
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Pizquita
19 abril, 2011
Lo mismo que sucede en el juego de la oca se cae a veces en el pozo o en la cárcel. Algo parecido a días y hasta temporadas en los que parece que no pasa nada y que todo lo que se hace es nada más subsistir, y que el esfuerzo por subsistir es sólo un impulso ciego o irracional de seguir subsistiendo sin saber para qué.
A veces incluso se retrocede.
Pero aun con sus retrocesos la vida sigue, igual que sigue el juego.
Y mientras la vida sigue continúa en el juego el que la vive.
Y en tanto parece que se está estancado o se retrocede algo estará pasando el algún lugar del subconsciente, o del inconsciente, o de la memoria.
Y a lo mejor lo que está sucediendo ahí sin que se sepa que está pasando está tejiendo soluciones de las que no nos damos cuenta hasta que, llegado el caso, se llega a algún pasaje de la vida parecido a otro en que nos atascamos; pero, esta vez, sin poder precisar por qué, resulta sorprendente el recordar haberse atascado por algo tan irrisorio.
Debe de ser algo así como esos ratos, tan corrientes y normales, en que uno permanece parado, quieto y sin estar mirando la televisión, ni escuchando la radio, ni recordando cosas viejas ni proyectando propósitos nuevos, ni haciendo planes, ni echando cuentas. Luego miras el reloj y ves que han pasado minutos o quizás horas, y te preguntas en qué habré estado yo pensando.
Si fuera posible atrapar ese pensamiento. Escribirlo. Dibujarlo. Ponerle música.
A lo mejor eso es el arte. Pero qué difícil es reconocer el contenido, el de qué están hechos esos ratos perdidos que están siendo quizás tan importantes.
Otra cosa curiosa del juego de la oca es el tiento, el cuidado, o la suerte necesarios para no pasarse del cielo y volver atrás. Pero de todas formas el juego y la vida seguirán. Es un juego extraño que no hay posibilidad de abandonar.
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  1. Afrodita
    23 abril, 2011
    Todos sabemos lo importante que es para todo la voluntad, y lo muy beneficioso del fortalecerla. Otra cosa es qué entendemos cada uno por voluntad y el saber diferenciarla de lo que tan sólo es intención; aun sin dejar de considerar que existen las “buenas intenciones”.
    Pero aun con la bondad que pueda guiar a la intención es esta, la intención, una especie de estadio menor que puede confundirnos con facilidad, y hacernos creer que aquello en lo que imaginamos debemos superarnos lo encontraremos por un camino que vaya a llevarnos a alguna parte; alguna parte donde suponemos que vamos a acceder a algo que nos abra nuevas puertas hacia el logro de sensaciones fantásticas.
    Y en ocasiones esas sensaciones son ciertamente fantásticas, ficticias, que nos pueden colocar en situaciones muy peligrosas.
    Así hay personas que se entregan a prácticas encaminadas a, por ejemplo, aprender a levitar.
    No es que levitar sea algo por lo que haya que sentir de entrada ningún tipo de prevención; pero no creo que tenga sentido andar dando el espectáculo revoloteando a medio metro del suelo ante los ojos asombrados de los que se encuentren alrededor.
    Puede parecer una forma un tanto tosca de expresar lo que tal vez sea algo bastante más trascendente, pero esa trascendencia habrá de estar sustentada en criterios que sean también y a su vez trascendentes.
    Cuando se alcancen – quien las alcance – ciertas cotas de pureza, o de espiritualidad, puede que el levitar sea algo perfectamente sencillo y accesible; pero también es muy posible que quien alcance esas cotas haya accedido a ellas sin que lo haya empujado el deseo de experimentar sensaciones emocionantes. Y a lo mejor esa persona que puede levitar no lo hace nunca sencillamente porque no hay nada en su entorno que requiera ni demande el hacerlo.
    El común de los mortales se siente bastante atraído, le fascina todo lo que va rodeado de un halo de misterio o de espectacularidad.
    Así se puede adentrar uno por sendas muy peligrosas.
    He andado husmeando un poquito por internet; creencias y opiniones y literaturas “a los respectos”, y personajes. Y los pelos se me han puesto un poquito de punta.
    Pero ahí, fuera de cada uno, está el mundo exterior y todos los prodigios que coloca como si dijéramos al alcance de la mano.
    Es apabullante la tenacidad que los humanos ponemos en buscar soluciones y verdades fuera siempre de nosotros mismos, nunca dentro.
    Y no es que pretenda yo que todo lo vistoso o espectacular sea siempre y del todo mentira o erróneo; pero si convendrá tener en cuenta con qué criterios se adentra uno por determinados caminos y qué objetivos se persiguen. Porque puede suceder, como en el cuento de Lewis Carroll, que salgamos a cazar un snark y nos encontremos con un boojum.

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  2. Afrodita
    29 abril, 2011
    A ver, por favor, tengo una duda que me viene corroyendo hace años.
    He terminado de leer el libro “Una breve historia de casi todo” que me ha aclarado bastantes cosas; bastantes cosas al nivel al que yo puedo acceder a conclusiones. Pero, el tema de la célula… El tema de la célula y su núcleo, y el ADN, y los genes con todo su arsenal de cromosomas; y los átomos también con sus núcleos, y sus protones y sus electrones y sus neutrones dando ahí vueltas…
    Me he aprendido que el ADN es como un hilo largo que va dentro de la célula; no sé si en el núcleo o en la parte de fuera. Pero, ¿y los genes?, ¿Los genes con sus cromosomas dentro están dentro a su vez del ADN?
    ¿Y todo ello está a su vez compuesto de átomos con sus correspondientes núcleos y protones y neutrones y electrones? (Creo que ahí si me he enterado de que los protones y los neutrones van en el núcleo y los electrones en la parte de fuera; pero que alguien me corrija, por favor, si no es en ese orden).
    Mis preguntas son, por resumir:
    ¿Cada cosa la una dentro de la otra, como en por ejemplo las muñecas rusas?
    ¿Cada una de esas cosas está a su vez compuesta de átomos?
    Y es que tampoco tengo claro si la célula y todos sus componentes son sólo materia y los átomos con todos los componentes suyos son sólo energía; ni si célula y átomo son cosas totalmente distintas en cuyos respectivos funcionamientos se complementan, pero no está la célula compuesta de átomos…
    No sé hacer la pregunta mejor, pero creo que se entiende.
    Luz, si eres tú quien me lo explica que sea en términos por favor muy sencillos. Hazte la idea de que se lo cuentas a un niño de… unos ocho o nueve años. Diez, todo lo más.
    Otra de las cosas que no entiendo, o más bien que me llama la atención (entenderlo propiamente sí lo entiendo), es que habiendo podido la ciencia averiguar tantas cosas de tan difícil acceso como el fondo de los mares o el centro de la Tierra, o poder asegurar dataciones de hace miles de millones de años, cómo todo lo concerniente a la evolución humana (evolución en cuanto a especie, no la evolución de que hablamos en el blog) está rodeado de imprecisiones, de suposiciones, de lagunas y de contradicciones sobre las que los científicos parecen pasar de puntillas.
    Es como si no tuvieran ni medio claro lo de que descendemos del mono, o de que procedemos de un tronco común, pero estuvieran firmemente resueltos a negarse a contemplar cualquier otra posibilidad.
    No comprendo esa actitud, que además me desconcierta.

lunes, 28 de febrero de 2011

De bestias y hombres

Reptiles de piel fría deslizándose, conejos asustados de su suerte, mosquitos trompeteros que murmuran, linces que en su agudeza se despistan, osos que en las hormigas se demoran, tigres que en sus manchas se acurrucan, elefantes que en sus trompas se alucinan, panteras cuyos ojos claman vida, y los gatos, y los perros, y las ratas, y los cóndores y los abejarucos y las garzas, y los corzos y los lobeznos y las trágicas, desalmadas miradas de los hombres que miran y no ven con qué insolencia se arrogan, y se crecen, y se empapan de todo un saber que no repara en cuanto sin razón ellos le ganan la batalla en todo el esplendor de su ignorancia.   

sábado, 15 de enero de 2011

Texto 2.14

Publicado por  el ene 15, 2011 en Prólogo a la segunda carta. En busca de los sueños

2.14 “Reconducir los mitos clásicos a la actualidad despiezándolos en complejos, obsesiones o manías, sólo es cuestión de poner nombres a los estados genéricos, y teniendo en cuenta la supervivencia de las raíces mitológicas en el desarrollo de los modelos sociales, el acierto pleno está asegurado; ya se sabe que sólo la legión de pacientes de los seguidores de Freud tienen sueños freudianos”.

Afrodita
16 enero, 2011
“… sólo la legión de pacientes de los seguidores de Freud tienen sueños freudianos.”
Y es que si un señor tiene — y es sólo un ejemplo y por poner por caso — sueños eróticos con su cuñada o, dando la vuelta al ejemplo, una señora con su cuñado y la cosa queda ahí, en sueños eróticos sin más complicación ni más problema, el soñador (o soñadora) olvidará sencillamente el sueño, y a otra cosa, y volverá a ser el hombrecillo o la mujeruca gris que tiene sueños vulgares y corrientes, y lo seguirá siendo (sin gloria ni reconocimiento ni rango ninguno) hasta que tenga la feliz ocurrencia de — a instancias de algún familiar o amigo que se lo sugiera por su bien — consultar con un especialista.
La cosa dará entonces un giro espectacular en todos los sentidos y a todos los efectos y el soñador o la soñadora — que a lo mejor había sido siempre un o una insustancial sin preocupaciones y sin traumas — pasará el resto de sus días dando vueltas al sueño y a la cuñada o al cuñado.
He exagerado; no será “el resto de sus días” sino tan sólo la mitad; la otra mitad la empleará en, de mano del especialista, tratar (obsesivamente) de liberarse de la obsesión.
Pero ya dije al principio que esto sólo era un ejemplo y por poner por caso.
¿Por qué seremos tan dóciles los humanos?
¿Por qué es tan sencillo convencernos de que lo “nuestro” no es “normal”?
¿Por qué estamos encantados de que se nos diagnostiquen dolencias que no tenemos?
¿Por qué nos sentimos tan reconfortados cuando a nuestras “dolencias” se les pone un letrero?
¿Por qué en nuestros afanes de ser diferentes nos volvemos tan réplica de todos los que quieren ser diferentes?
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Afrodita
24 enero, 2011
Lo mío es escribir. Enlazar palabras sin detenerme casi nunca a analizar qué están queriendo significar. Me quedo perpleja muchas veces cuando después de teclear durante unos minutos levanto la vista, miro la pantalla, y es entonces cuando veo qué he escrito.
Es frecuente que ni yo lo entienda. Lo considero entonces como una manifestación del inconsciente dando respuesta a un algo que desde el consciente desconozco.
Hoy, por alguna razón que desde ese consciente tan huidizo no sé cuál pueda ser, me ha venido a la cabeza algo que escribí recientemente.
No quiero, sin embargo, poner en este blog algo que muy bien pudiera no tener — es muy posible, incluso, que no lo tenga —absolutamente nada que ver con la esencia, ni con el contenido, de este blog en general ni con el del texto que nos ocupa en particular; es por eso que invito, a quien desee leerlo, a hacer clic ahí arriba, donde se lee Afrodita.
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Escaramujo de los pedregales
30 enero, 2011
Falta debate. Al blog le está faltando debate.
No es comprensible que un contenido tan interesante, tan sugerente como es el de los textos, y que atrae tantas visitas dé lugar a tan pocos comentarios y de tan pocos participantes, que no somos más allá de la docena.
No es que hayamos de ser muchos o pocos, no es la cantidad en sí misma lo que le tenga que dar sentido al blog, pero está ocurriendo que parece que según pasa el tiempo en vez de crecer se achicase, se encerrase o se lo estuviera amordazando (entre todos) por alguna condenada manía, o vicio, o complejo que parece limitarnos a “o digo muy bien lo que voy a decir o me lo callo”.
A mí por lo menos me gustaría que se pareciese más a una reunión informal que a un aula donde cada uno de los que intervienen se pone de pie y con mucha seriedad expone su tesis (que es a lo que me recuerda constantemente).
Los textos en torno a los que escribimos son difíciles, no resulta abordable las más de las veces organizar un discurso coherente, intachablemente planteado y repleto de reflexiones estructuradas de forma absolutamente impecable; ultimadas, redondas e incontestables. Si es eso lo que cada cual estamos pretendiendo no vamos a conseguirlo; para incontestable ya está el libro… O, a lo mejor, se me acaba de ocurrir, lo acertado sería que intentásemos contestarlo.
Da la sensación de que nos tragamos las cosas sin masticar; de verdad.
Ya desde que arrancó han surgido en infinidad de ocasiones oportunidades de debatir, pero sólo ha habido debate cuando nos hemos “picado” alguno con algún otro; pero no ha sido un debate centrado en el texto a tratar en sí mismo; y debiera dar lugar a ese debate porque que no me diga a mi nadie que lo entiende todo tan estupendamente como para que la particular visión de cada cual no se rompiera, un poco, no alcanzara un “un pasito más allá” en su propio esquema con una réplica o una batería de réplicas dadas por los demás y tal vez escuetas, no sabias ni asombrosas pero sí espontaneas que se fueran algo así como ensamblando, unas con otras, como un puzle; eso enriquecería y favorecería a nosotros y al blog, le daría frescura, sería un poquito como aflojarse el nudo de la corbata los señores y dejar de meter la barriga las señoras…
Pero no lo hacemos, no nos concedemos esa frescura, estamos constantemente de visita.
¿Y para qué valen, además, en un blog los seudónimos sino para sentirse liberado, un poco al menos, de la propia identidad?
Aquí, y a lo mejor en todas partes, la máscara se ha convertido en el rostro en el que todos los demás van a reconocernos; y no nos sirve.
Pero nadie ha firmado un contrato de permanencia con su seudónimo. Inventaros uno cada vez si eso va a posibilitaros de andar un poquito más sueltos, pero, por favor, soltaros. Soltaros, que parece que estamos utilizando el libro como mordaza y no creo que esa sea su finalidad ni la intención de quien lo escribió.
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Cachis en los dioses
13 agosto, 2012
Los mitos, los héroes y los dioses; tan imponentes todos, tan soberbios, tan afianzados en sí mismos y en sus mismidades cada uno; tan absolutos y sin fisuras en qué están representando.
¿No es un poco así lo representado por cada uno de ellos? ¿No están todas las cualidades, rasgos, emociones, aversiones, inclinaciones, ideas, manías, obsesiones, virtudes, defectos, odios, celos y amores, y también los temores que nos aquejan y condicionan nuestras conductas, tan encastillados en su entidad o identidad y tan asentados en su inquebrantabilidad como los dioses lo están en su divinidad?
¿Somos los humanos los que nos ceñimos o amoldamos al modelo de los mitos o son los mitos posteriores y están siendo, cada uno, una especie de personificación de lo que ya desde antes habitaba en el ser humano, en su mente y en su alma?
Las mitologías de las latitudes más dispares y distantes cuentan con dioses y diosas que, aparte de las diferencias en los nombres y en los colores de sus pieles y los entornos en los que se desenvuelven, son perfectamente intercambiables.
Las representaciones, personificaciones, del amor, del odio, de la envidia, de los celos, de la rabia, de la ira, de la inteligencia, de la perversidad, y de tantas y tantos otras y otros virtudes y defectos que los dioses encarnan han sido, desde que el mundo es mundo — o desde que sabemos del mundo menos remoto que aquel en que con discurrir a ver si inventaban el fuego ya tenían bastante y no les quedaba tiempo de amarse ni odiarse — tan inmortales y tan imbatibles y tan indestructibles como su correspondiente divinidad-mito.
Las mitologías de cualquier parte son muy antiguas (parezco la ministra Magdalena explicando que el aeropuerto es mu grande) pero, obviedad aparte, los humanos lo somos más todavía.
Es por eso que pregunto, ¿no estará la mitología y los mitólogos (me lo acabo de inventar) que la escribieron siendo una especie de recopilación, un muestrario, del sentir algo así como “estándar” y de todas las grandezas y miserias de los humanos?
Pero —vuelvo con esto a lo que me preguntaba más arriba —, ¿nos resultan los mitos o dioses tan fascinantes, incluso los más listos/as y los más guapos/as, como para seguir imitándolos hasta el fin de los siglos? ¿No son tan inmortales y tan perfectos cada cual en lo suyo un poquito cargantes?
No parece en cambio empacharnos, a nadie, seguir tirando de grandezas y miserias (otra vez odio, amor, celos…, bueno, ya están enumeradas más arriba) que no han cambiado en absoluto, ni pizca, en esencia desde tiempo inmemorial.
¿Y no es eso preocupante? ¿No es preocupante que algo permanezca inalterado en un mundo tan cambiante?
A lo mejor es que son una especie de “maldiciones” que ensoberbecidas y endiosadas están ahí, como un eterno presente en nuestras vidas; y nosotros pretendemos buscarles las vueltas, esquivarlas y librarnos de su influjo; pero siempre utilizando los mismos métodos que son, sí, quizás, más elaborados y sofisticados, pero siempre los mismos en el fondo.
¿Qué es lo que pasa entonces, que los mitos y toda su simbología nos están poniendo sobre aviso de que no tenemos escapatoria, o es que nos están alertando de que las vías de escape son otras?