viernes, 15 de octubre de 2010

Texto 2.7

Publicado por  el oct 15, 2010 en Prólogo a la segunda carta. En busca de los sueños 

2.7 “Si hay un estudio detallado del movimiento, giros de brazos, cadencia de pisadas, rotación de la mirada, colocación del sacro, análisis de las formas respiratorias… es posible dirigir de manera bastante exacta la situación emocional y sensitiva que se pretende conseguir; no parece banal ni inocuo que los ejércitos de todo el mundo hayan considerado tan importante la instrucción hacia el movimiento uniformado del grupo ccomo el manejo de las armas. El paso ordenado, el movimiento repetitivo, crea una adicción que condiciona los ritmos pensantes, que envuelve los hologramas del cerebro sometiendo al hombre a una colectivización dictada; la mayoría de los llamados métodos educativos utilizan, con consciencia o por conveniencia, estas formas procedimentales que conducen al encantamiento del adiestramiento”.
Que digo yo que
25 octubre, 2010
El último comentario de Aquiles (24 de octubre de 2010 23:01 ) me ha llevado a recordar gentes que conocí en la década de los 70. La dictadura daba las últimas boqueadas y los “modernos”, “valientes” que iban a ser los paladines de un mundo nuevo y mejor armaban mucho ruido y causaban admiración con su arrojo entre los menos valerosos. Todos habían estado en el mayo del 68. Recuerdo que cuando caminaba por las calles de mi ciudad veía personas que iban y venían y hacían sus cosas cotidianas; pero debía de ser un espejismo mío porque “todo el mundo” estaba aquel mayo en París.
Algunos de aquellos futuros héroes y prohombres (y promujeres, para que no se quede la cosa un poco coja) son nuestros gobernantes de hoy.
                   Así que, Aquiles, enteramente de acuerdo contigo.

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Que digo yo que
25 octubre, 2010
Pues, M.A., como un argumento no forzosamente ha de ser el contrario de otro argumento, también estoy de acuerdo contigo; y si es cuestión de cómo tú dices afinar en las palabras, también eso es cierto, una palabra (y aunque afinando hasta el final del afine toda palabra tiene su sentido único, y si no lo tuviera el diccionario de la RAE podría ser bastante menos extenso) puede tener, y las tiene muchas veces, unas connotaciones no del todo dispares a otra. Así valentía y rebeldía, pueden tener bastante en común; y un valiente puede no ser rebelde del mismo modo que puede sí serlo; y lo mismo el rebelde en cuanto a la valentía.
A lo que vamos es, creo, en cualquiera de los casos, a lo mismo, a la obligación que cada cual tiene de crear algo nuevo y distinto, cada día y en la medida que sea, para sí mismo y para el mundo en el que vive.
Tienes mucha razón en lo de que hay que dar la cara de manera individual. Está tan generalizado eso de que hay que ser solidario que al expresar algo desde la individualidad parece que se está traicionando algún principio muy fundamenta, y sea por cobardía ― no una cobardía que haga castañetear los dientes, pero sí una cobardía que aconseja “no te salgas del redil, que te sentirás muy solo” (ya se ha hablado en este blog del grupo y la tribu y esas cosas que dan tanta sensación de cobijo) ―, negligencia o pereza, el individualismo se arrincona, para otro día. Pero lo cierto es que sólo desde el individualismo, expresándolo por tantas vías como hay perfectamente correctas y pacíficas, cada ser humano imprimirá en el mundo un algo nuevo. Y a lo mejor de formas tan inocentes, casi lúdicas, como el cada día modificar un gesto que se ha convertido en tranquillo, o una frase que se pronuncia como cantinela al saludar a quien se ve a diario, o, yo qué sé, infinidad de cosas.
Como bien dices, la respuesta no está fuera de uno.
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Afrodita
31 octubre, 2010
¿La mente, a qué se podría asemejar; a un recipiente con el que nacemos vacío y a lo largo de la vida se va llenando de conocimiento, o a un recipiente con el que nacemos lleno que a lo largo de la vida se va vaciando de ignorancia?