jueves, 14 de enero de 2010

Textos 1.9 y 1.10

Publicado por  el ene 14, 2010 en Prólogo a la primera carta. Siguiendo Rastros 

1.9. “Hay algo que ya habían descubierto los hombres que han buscado la sabiduría en todos los tiempos: “los sentidos sólo abarcan una pequeña parte de aquello que se dice que existe”; hoy se sabe que el arco electromagnético que es percibido por los sentidos convencionales se limita a una mínima porción del espacio definido por la descomposición del arco iris”.
1.10 “La capacidad del ojo humano llega a su máxima longitud de onda perceptiva con la vibración del color rojo, y la mínima con el violeta. Esta vibración micrónica del mundo físico está de manera constante definiendo el mundo que cada uno ve, que además, como sabemos, es diferente al de los demás. Cualquier vibración superior a la captación del ojo se escapa de la capacidad perceptiva de la consciencia, al menos así parece; allí empieza el infinito y misterioso campo de los infrarrojos; de forma similar parece ocurrir con las vibraciones inferiores al violeta, adentrándose en el espacio mágico de los ultravioletas. Decían los egipcios que el Sol anunciaba la mañana en rojo y se despedía por occidente, dejando en el crepúsculo, a medida que avanzaba hacia el fin de la Tierra, una manta violeta. De manera similar a la vista sucede con el resto de los órganos perceptivos que definen el mundo exterior”.

afrodita
25 enero, 2010
Hace tres o cuatro días me encontré al abrir el correo una recogida de firmas para llevar a juicio a un tal Jaime Ferrero cuya principal diversión cosiste (lo busqué en internet, por eso lo sé) en matar gatos y fotografiarse sonriente mostrando ante la cámara los cuerpos ensangrentados de los animales muertos.
Sé que suceden en el mundo cosas terribles, como el terremoto de Haití.
En el terremoto de Haití no hay seres humanos que sean culpables. Sí es verdad que las condiciones que facilitan que un terremoto sea tan devastador como no lo sería por ejemplo en Japón están muy relacionadas con la forma en que los humanos han desertizado ese país; pero no se puede decir que nadie hiciera las cosas mal con la intención directa de matar. Es por eso tal vez que lo puedo incorporar a mi ánimo con una cierta… diré resignación.
No puedo, en cambio, incorporar a mi ánimo, ni podré nunca, ni lo intentaré siquiera, el mal sólo por el mal, ni la crueldad sólo por la crueldad. Y en ese no incorporarlo no me consuela, en absoluto, el pensar que “además del mal existe el bien” ni que “además de la crueldad existe la bondad”.
Cuando estudiaba el bachillerato había, en una asignatura que no sé recordar si era Matemáticas o Filosofía (así de claras son en todos los terrenos mis ideas), algo parecido a una especie de… no sé cómo rayos se llama, pero que funcionaba así:
Verdad+ verdad= verdad
Verdad+ mentira= mentira
Mentira+ mentira= mentira
Mentira+ verdad = mentira.
Soy una persona bastante ignorante, y mis deducciones son muy poco académicas, pero se me ocurre que:
Belleza+ belleza = belleza
Belleza+ fealdad = fealdad
Fealdad+ fealdad = fealdad
Fealdad+ belleza = fealdad
Y, utilizando el mismo criterio:
Bondad+ bondad = bondad
Bondad+ maldad = maldad
Maldad + maldad = maldad
Maldad + bondad = maldad.
De todo ello deduzco que la Verdad, la Belleza y la Bondad están en franca desventaja; y que el mundo el Feo y que las personas SOMOS malas.
Ya sé que es una forma un tanto rígida de enjuiciar el mundo; pero es con la que me encuentro, y con la que tengo que vivir, y la que nunca podré ni intentaré jamás digerir ni tolerar.
Cuando leo tantos comentarios, tan eruditos e intelectuales, a los que no sé replicar pero tampoco poner la menor objeción, me quedo un poco espeluznada pensando qué poquitas posibilidades tengo de integración no ya entre vosotros ni en este blog, sino en absolutamente ninguna parte, en ningún mundo posible o pensable y ni aun imposible o impensable…
Trato de poneros cara, a todos vosotros, y circunstancias y entorno, y preocupaciones e intereses; y no lo logro. Siempre os imagino, a todos, perfecta y apabullantemente capaces de hacer abstracción de todo lo material, de todo lo cotidiano, de todas las sensaciones tan primitivas y tan apegadas a las inmediateces que a mí me hacen la vida insufrible por algo tan de poca entidad como que haya tipos que se dediquen a matar gatos.
A nadie, atareado en un mundo tan plagado de enigmas trascendentes y de grandes metas que alcanzar, le puede importar poco ni mucho que un tipo se dedique a matar gatos; a mí, en cambio, me quita la vida, por completo, y me lleva a la conclusión de que no hay nada en este mundo que merezca la pena.
Y me produce, sin poderlo evitar, una cierta nausea el leer vuestros comentarios disertando acerca de… no sé acerca de qué, me resulta todo tan lejano y tan ajeno, tan desprovisto de alma ni de sentimiento como si hablarais de – voy a echar mano de un tópico – el sexo de los ángeles.
Y no lo digo por los gatos; a mí no me importa propiamente si a vosotros os importan o no os importan los gatos. Lo que me deja perpleja es que escribís como si estuvierais por encima y al margen de eso por lo que os devanáis tanto los sesos y que yo entiendo, sin esfuerzo intelectual alguno, como REALIDAD.